lunes, 12 de mayo de 2014

Serga de un desencuentro.

Travesía a ultranza.
Puesto a cuestión, cada quien sucumbe a su propia ley de amores y odios.
Conatos de guerra sucia que dijeron civil y fue tragicómica. Alguien juró por su pierna perdida en combate -consta en el certificado de baja 13132juhju- firmado por el mayor de caballeriza Paco Tovares, que le dieron un rifle dañado para defenderse y que luego obligado a conocer la selva sobrevivió gracias al enemigo que lo guardó en prisión.
Aquel tremebundo inicio de siglo en un estado interno de inseguridad crónica, pestes hepáticas diezmaban un pueblo incendiario gobernado por piratas, viva la patria podrida de enferma. El último golpe de estado tenía dos meses, había sido contra un gobierno de facto que derribara otro electo democraticamente mediante la vía del fraude. La palabra anarquía no alcanzaba a significar lo que sucedía en semejante republiqueta bananera de gazapo para pasquín bajo el caos de usurpación sediciosa, el gobierno despótico y la codicia.
Imposible es matar la muerte, borrar el olvido y saturar el lenguaje.
Iracema una niña aún cuando a los albores de una nueva era abrió sus ojazos claros de morena insólita. Exuberante como una selva nativa en éste mundo que hacía poco empezara a introyectar. Tomaba entre sus manos con infantil pasión una muñeca artesanal de largos caballos crespos y la peinaba largamente, rasgos acariciantes de aquella ternura esquiva en lánguidos pasillos de tambo.
Y todo tiene nombre porque nada puede llamarse.
Creció así, rosal florido por colibríes, entre gallos, vacas, ovejas y caballos, junto a ese montón de parias desposeídos en su tierra por una fuerza que es ley. Escondidos allá dentro en los páramos abundantes del patrón dueño de ello hasta donde se canse la vista en el horizonte también suyo. Todo dizque fue de don Armándaro Tachón, artrítico terrateniente heredero único de una proverbial leguleyada que a seguir se desmadeja en más nudos.
- ella mi hizo hombre, yo la hice mujé.
Negociaba lustres y parodias, proscrito disidente en exilio, lego, errabundo montaraz, buen mariano, hedónico caminante de estos valles de altas sierras que se pierden en la mar.
Molestó a  los atrevidos, injuriaba desalmados, entorpecía prohibiciones, concitaba a los culposos y se enorgullecía de jamás haber necesitado vender su tiempo y su trabajo por el dinero que fuera.
- maldito loco, tu boca exhala herejías.
- cuando la realidad se vuelve circular, es porque has creado una prisión para ti mismo.
Dudí Caribú Paleta, Zé Aioio, autor por recopilación de las canciones populares´supersticiones caribes´. Trama de los ventitantos barcos con sus tesoros incalculablemente ajenos a la deriva en lo profundo del océano, incluso aquel galeón con oro guarianex finamente convertido en máscaras ceremoniales, papagayos ligeros, plumas filamentares y cuchillas para labrar la madera más dura, que derivó en el relato oral improvisable ´la histeria del bien y del mal´. Una especie de versión inútil de una tragedia epirota por la lujuria reina de una hermosa mujer en su ocaso, estatuada nada menos que por Praxátiles como la nefanda ante un arroyo de sangrienta corriente helada agua ninfa en belicoso yunque.
Disfrutaba la música, degustó el vino, cortó diamantes y le apasionaban las mujeres. Decía así llevarse de esta vida un tal paterarrechos bien merecido. Nunca hubo lo del dinero abundante pero tampoco tuvo deudas con nadie.
Resulta que un día desrrumbando por ahí su empacho de chicha de mandioca, divisa un pueblo ladeado alrededor de una enorme casona, gente que lo tomó por un maluco iluminado cuando estaba era algo lívido y bastante febril. Otra voltereta con tropiezo agotado por un interminable viaje en diagonal a través del quebrantado país de montes húmedos que acabó desconociendo sin querer, allá de los dominios de la danta, campos de la paradisíaca Palmenares.
Cuando el puma no puede cazar animales sanos se conforma comiendo gente.
Esa noche ardió en delirios. Inagotable su lengua hablaba de la veta prodigiosa. Aquellos ojos tan suyos imaginaban verla y unas manos como propias también creyeron tocar los depósitos de esas enormes pepitas. Remota e imposible una formación de cuevas tectónicas tapizan con escamas de oro y cuarzo de aluvión la pendiente sur-oriental, hacia el poniente de un calmo riachuelo poco torrentoso.
- que está aquí muy cerca... los impostores buscan y jamás encuentran.
- se largan, por fin, se largan. Eufórico a gritos un aldeano anunciaba la partida de los cuatreros que no sabían minar y otra vez desistían por falta de pistas útiles.
Luego de aquel tumulto delirado Ze Aioio durmió su inconsciencia dos días seguidos.
- nada, que estamos peor que al principio. Cavilaba el cardenal recorriendo la sordina de recintos del palacio arzobispal donde sin cualquier resultado se estudió el asunto durante casi un siglo. Bodegas repletas, semejante construcción casi copada con toneles y cajas de mapas, documentos, muestras y registros geológicos. Un desperdicio tajante de millones de pesos, el lucro de más de veinte obrajes encomenderos al traste, un fiasco que además contaba con el apoyo incondicional de las más rancias monarquías coloniales europeas.
Pero que tenía que haber debía, o cómo, toda una existencia creyendo en un rumor confirmado tamaño la catedral que él en persona y su reinado exégeta hubiera podido edificar con tanto esfuerzo, por la puta ramera que parió este mundo paralelo al fracaso, rayos y truenos sin clemencia, absolución o demencia alguna que lo perdone. La suma teosófica ideando construir un maravilloso monasterio sobre las cuevas, el mayor polo manufacturero de custodias legítimamente garantizas contra los mortíferos pecados del ser humano convertido en macho omnisapiente.
Y tan fácil de localizar que apenas cabe en la certeza salvaje de los jíbaros kuanku. Hace tiempo inmemorial sus mitos reconocen la entraña áurea de esa tierra obsidiana.
Ellos dictaminan que es al dios sol que el oro brilla como tal para pulsar desde lo lejano los restos del poder brujo en el abolengo perenne del tótem. Cierra aspas y abre cadenas.
Iracema fue motivo de convalecencia y asunto de salud. Y él, que había frecuentado suntuosos salones, alamedas condales, palacios y burdeles de revista, creyó nunca haber visto criatura más grácil y bonita. Pero así mismo se enamoró de Iracema como un condenado a lo imposible. Despertó en ella eso que fungía latente desde el momento mismo que sus padres la entregaron para esposa de aquel señor tieso de finos modales, descendiente por línea directa del adelantado caballero real don Juan Pardo y Cifuentes, descompensado y pacato fundador de un emporio ganadero y textil de patente monopolista.
Al cabo de tantos años en el campo exclusivamente dedicada a sus cuatro hijas, ella toda era un aluvión al deseo que los abstrajo hasta un niño sin dudas reconocido como suyo por don Armandaro. Una pasional combinación de temperamentos listos a explotar sin prisa ni aviso.
- ya te vas. Y así sin más se les fue sin regreso un largo día marzo.
- me marcho ahora, todavía debo determinar de cuántas maneras más los opulentos pueden divertirse a costa de los miserables.
- ojalá Yolanda que jamás hubiera venido porque en esta vida para nosotras ya nada será igual a pesar de él.
Una equivocación infalible. Fue la necesidad de documentar sus historias que lo condujo a la magna biblioteca de las las extensas colonias donde el sol pone huevos estériles en sueños aburridos, retrato pintado en su soberbio museo imperial, lío cono sur, negreros y bandera albión del saqueo al tesoro que vinieron a ultrajar en las medias vueltas que da la azul magnoesfera.
Por ejemplo, de venganza en matanza fueron y continúan, que las muy famosas revoluciones suceden para cambiar un rey por otro déspota afín, no de gratis el primer monarca relativo en la historia humana tuvo la modestia de llamarse a si mismo ´rey de la totalidad de las cuatro zonas del mundo´, e hizo contar las hazañas y estirpe de sus antepasados en tablillas de oro y plata pero solo para librarnos de saberlo, apenas el barro fácil y común logró transmitir a través del pasado tormentoso algo de tan burdas quimeras.
Hay mucho que es vacío en apariencia y poco que resulta demasiado. Naciones que después de toda aquella riqueza capturada aún procuran otra mayor en lo descomunal de las selvas.
Hasta que una tarde brumosa, oh Fortuna, sin cualquier compromiso con la realidad, los nuevos cruzados quemaron la gran biblioteca. Un cúmulo de conocimientos catalogados ardieron en las llamas hasta dejar sus cenizas a merced del aire. ¿Quién sabrá luego, aunque no le importe a nadie, que fue Cristavalón Patentaris el inventor del heliotróptero submariano y que desencantado con su uso militar le echó un prolijo y sistemático maleficio?
Soplaba discordia el viento aquellos días por todos lados. Una verdad oficial es siempre una mentira calculada en su justa medida.
Sí, la raza blancuzca no sabe comportarse, acabará destrozando el mundo convencida de haber hecho algo de veras grandioso, boyante en una ciencia que somete el planeta a su capricho.
- Escucha Khem, destierra de la Historia a Tartaria y a Tartessos, haz que el Temple resucite...
Mariposa en la tormenta cual insecto zarandeado. El espectro de aquella guerra conmovió los reinos vivientes pero ni siquiera inmutó al bípedo impasible. Apenas si hubo ruego en verso sacro que detenga su hybris circular. Después solo restos de ruinas calcinadas. Así ahora están en el país del artificio los mudisordos testigos de ello enteros, inmóviles y lúcidos en pleno colmo de su locura.
Elementos de un enigma consecuente que al mismo tiempo falta y abastece. Inadaptabilidad cuya asombrosa infrecuencia desafía la incertidumbre más artera.
Variante excusa, fue la única vez que aceptó y solo por ella esa invitación a yantar entre muy principales personajes cercanos al poder. En el menú verduras al ópalo en salsa veneciana, ternera ahumada e higos a la miel agria. Quería verle como sea, hablarle de algo, estar juntos.
Supuso, sufrió la intuición, estuvo varias veces a punto de ir, cuando incomprensiblemente detestó la idea. Bella, rendada, vestida y perfumada, se sintió irreal ante el espejo, cóncavo artificio conjugado sobre el absurdo sin él. Era también el llanto menopáusico de una mujer puérpera. Amaba a las niñas pero el tierno Leónidas tenía lo de buen mozo en su porte certero.
- quién sino tú se hará cargo de nuestra ruina. Rumiaba el viejo postrado por un ataque de gota.
En cambio a partir de aquí da inicio el relato de una mentira más verídica que la verdad que oculta. Capitulación quinta, tersa parsimonia serenísima del libro del tongo ilegalizante.
Menguó otra luna dejando en el rocío la esperma chagra de una potranca macha.
- patrón, es caballa pura.
Madrugaba un día de sol meridiano. Las nieves bajas del Cotasquí le inspiraron llamarla Carambola.
Un séquito de luto acompañó la ceremonia de cuerpo presente con los restos pútridos del último adelantado. Bajo velo Iracema no sentía pena alguna de ese perfecto extraño que enterraron sin mayor pesar en pleno sopor de mediodía. Entre reojos y remordimientos cada quien hizo su parte, mientras la curia tomaba a cargo la mayoría de los bienes y las tierras de don Armandaro, y proseguía la busca luego de eso que jamás encontrarían porque tal vez sólo existía como delirio colectivo. Inmediatamente de consumada la tutela temporal, volvieron con nuevos bríos los cuatreros que aseguraban ser mineros.
Fue desatar los desconocido. Que melancólicas estampidas de caballos fantasmales paseaban relinchando su agobio estrepitoso por las cañadas, o cómo unas extrañas formaciones evanescentes surgían repentinas en las noches oscuras para quemar los chozones de los acampados. Ni que decir de que apariciones espectrales de ponchos vacíos que arrastraban el estruendo de largas cadenas. Hiel medio cundía en veredas y callejones hecho pesadilla o alucinación. Hasta que varios bandidos no cayeron a los abismos contiguos las visones no amainaron. Entonces vino un sangriento motín y el fiasco definitivo para los buscadores de aquel dorado.
- ahora sí que se acabó. Sentenciaba con resignación el cardenal. Había emperre e ira en sus palabras, eran iguales a las de un general derrotado que equivocó la estrategia al pretender dirigir sus huestes desde la segura perspectiva de quien acomoda en un sillón de audiencias sus nalgas obesas para decidir entre las paredes de un palacete barroco idéntico en envergadura a semejante obsesión pusilánime.
Entonces centró toda la furia de la curia frustrada contra aquel guerrero de batallas ajenas que según le mal informaron estaba de viaje por las yermas tierras del sur. Y ofreció una recompensa de mil pesos para el que capturase vivo a quien tildó de ´infame bedel y mercenario´. Veinte fanfarrones sufrieron un caústico sermón regalado de armas, pasaportes oficiales, dinero y vituallas para tamaño cometido. No obstante, bajo el balcón de forja árabe más temores que esperanzas tornaban patética la figura del prelado, que seguía con una mirada indescifrable a ese grupo de matones sin presa posible. Dudí Paleta, camuflado como otro esbirro del cardenal, aplicaba por fuero ajeno la última instancia a la sentencia con recursos propios de charlatán de oficio. Pero apenas era seducir la ley divina con un desplante irreverente.
Mientras tanto, la algarabía acampaba festejos indios junto al vado de los donaires. Aquel mestizo de ojos nostálgicos llegó para vivir entre ellos y perderse allí.
El brujo Ikawa reveló a su pueblo que el forastero venía enviado hacia el nantar de las luciérnagas, y que de tal suerte se renovaba pasajera alguna próxima prosperidad para los kuankus.
- sepa esa gente que nuestra nación es profunda como la tierra que la sustenta e intocable el espíritu del volcán donde el tayuo aún descansa. Palabras de Veloz-lluvia-de-ríos enseguida convertidas en tormenta y más selva.
Intentar tal abstracto ni un segundo más fue lo crucial, sobre todo cuando por obra del acaso resultó un juego donde se ganó perdiendo.
Con la rapidez de un domador de fieras baraja el tarot, sobrio pero bebiendo licor hasta acariciar aquel pensamiento embriagante, desea, come un bocado de coco, dice de un truhán muy peligroso que recorre el sendero equivocado, le lanza entre la bruma una ojeriza burlona que al percibirse es una ecuación animal, repite tal amago, separa los tics, espera y reparte.
Recae en el rey de sotas naipe del selectísimo clero petulante criado en los subterráneos machorros de la pontificia escuela propagadora ecuménica de la retórica del insomnio latino, según una fórmula ultra infalible: inversión mas similitud es a solaz como entre torio si bajo un diámetro igual a los activos en redondo. Es decir, nosotros somos los buenos porque ellos son lo malo. Y eternamente por siempre así sea.
Vómitos incoercibles de ahogos húmedos con diarrea ácida que después de escaldar el escroto le provocaron una obnubilación terminal con escarnio maníaco. Demasiados escrúpulos envenenan hasta las misma certezas de menos. Hubo fallecido don Teodoro Mutriagui Buitrón y con él un punto que encontró cientos de veces pero que jamás halló.
Una obra filosofal que burlaba cualquier interpretación porque los polos contrapuestos del misticismo metafísico y la realidad fantasiosa se nutren intermedios en los ambages de la ambigüedad y los insanos alardes cual tonos inagotables congelados a medio grado del punto de fisión de un átomo antiséptico de mercurio gaseoso.
Bastó un veredicto insidioso para hacer humo fatuo décadas de minuciosa y sacrificada labor. Tarántulas, escorpiones y otras ponzoñas insidiosas, además de pequeñas serpientes pelonas anidaron plaga en los sótanos en los sotanos y bodegas del palacio arzobispal aun mucho después que el uso sistemático de venenos casi acabra de vez con la peste y con todo lo rodeaba la edificación colapsada. Y quien olvidara aquella misa vespertina cuando el obispo Soto Camareta concelebrando el día de los difuminados fue picado en plena calva por uno de aquellos asquerosos bichos escondido en los pliegues de su mitra timocrática. Qué grito de horror profirió el desgraciado. Alaridos de pánico que desmayaron una seguidilla de por lo menos media docena de beatas castrenses.
Informe sin formatos. La industria electorera ha sobre producido al menos trescientas mil de demagogia al año, difundido con efectos persuasivos medias tintas de purgas convenientes, acabando por remorder y oxidar toda su tremenda maquinaria burocrática al punto que es preferible usar una completamente nueva a heredar algo de esa antiquísima chatarra espeluznante manejada por haraganes ue juran lo que imparten para sino prohibir, castrar y someter.
Ocurre la censura clerical. Se apresa. Dudí Paleta es deportado bajo acusaciones de exordio sedicioso. Otro exilio forzado para una cuenta perdida. Así excitado piensa, desconfía, dice cualquier cosa, harto ya de semidioses endilgados, sacerdotes intrigantes, políticos de insulto, generales invencibles, heteras capciosas e inquisiciones ad honorem.
Retornar obligado un sinsentido. El viaje en galeras le fue insoportable. Hubiese preferido lo que sea al desenlace que le siguió a esa inminente calma de naufragio desatado que bogaba entre los elementos para por fin matarlo. Era ya noche cerrada. Había un duro gris de estrellas pintado de luna nueva cuando un peñasco inabarcable partió la nave. Dudí Paleta, Ze Aioio, plantaba desde ya su muerte anclado al fondo pedregoso, ahí mismo donde todavía braman y palpitan en imponente anónimo cada uno de sus inefables personajes relegados al recuerdo en una tumba marina.
Palabras entre la paradoja de cuestiones que fueron la versión de una vida inconclusa bastante difusa y todavía interrogable. Péndulo de fimbrias plagadas de temporal con apuros tan pacientes que resultaron en una protagónica serenata imaginaria de sirenas a un desmedido zíngaro de estoria. Ahí donde paira el sol en lo profundo del mar, fugaz e invicto pasajero del universo en constante trasmutación de esencias cuando el resto de la trama se diluye al agua sal.
Siesta y partitura final. Inmersión geotermodinámica fortuita. Favor apague cigarros, pipas, chimbos, charutos y demás materiales inflamables.
Singular mota huracanada por Catapum Catapulta. Obreras aligeran varios andamios de vértigo desvistiéndose a la moda.
Murga de combos, panderetas. bombos y guitarras marcan el compás. Su ritmo desparrama las caderas armónico, orgiástico, avisperos de abejas reinas seduciendo un macho que cabalga en mimo ladera arriba sobre ellas. Éxtasis menguante y final de celebración. Tijeretazo. Melodía rebelde tipo multa descalificada como trova subversiva y salvaje impropia para consumo masivo.
Video ejemplos. Escena 15.  Una tribu de jíbaros caníbales careados y condenados a la gripe se almuerzan varios misioneros. Queda a la vista en plano lateral la tzantza intelectual de un caucásico típico. O escena 19 con efectos espectrales a láser, cuando en retaliación 4 toneladas de bombas químicas caen sobre el horizonte selva adentro. No se ve pero se siente que cientos de hectáreas biomegadiversas tardarán mucho en albergar algún tipo de vida. Sería la desaparición con pavor de más de dos mil especies de florofauna incluidas bandadas de quetzales y trigrillos únicos en su especie. Además, para el país anfitrión un importante saldo comercial incautado mientras esos idólatras viscerales no contactados son procesados en ausencia y luego consecutivamente firmen una rendición definitiva e incondicional al vencedor oficial que les llevó la civilización reconvertida en fuego macabro de plomo ultra pesado.
Inventado pues un gigantesco enano monstruoso de horrendas y escalofriantes fauces nucleares ansioso por apretar el gatillo en medio de abundantes síntomas internacionales de pesimismo aún entre los más optimistas que contrasta sin combinar ni convencer.
Basta, sobra y se desborda. Homenaje a los itinerantes de la farsa. Las extorsivas y muy legales razones del dominio absoluto. Una plática trascendente transfigurada por varias de las más caras damas de ese mundillo especulador, frívolo y ostentoso en un lujoso salón decorado con suntuosas lámparas de cristal cortado, satines y modernismos al tono. Fuera, a la intemperie, ochenta méndigos críos babean una limosna. Más allá, un elocuente coro de ebrios lanzan discursos a la indiferencia en el parque de los desolados. Nadie escucha sus chifladuras pero ellos festejan incansables e inoportunos.
Llegada la hora a su momento menos crítico, cuando el desenlace lleva por clave cualquier final, que no quepa de quienes si son las dudas. Naciones en depresión beligerante donde se respira desorden por doquier, aunque sean parte de una clasificación inabordable o el antónimo de lo mismo con otro nombre, porque es así como se teje una trama de causalidades.
Pudo ser distinto o tal vez ninguno, aun cuando el acaso no escoge las pruebas que se tornan trucos. Pasmo de esclavos roídos en la baraja al tiempo del mesianismo imperante que exige selvas, montañas y mares sometidos a un bípedo genuino de dudosa envoltura gregaria, y hubo dicho mujer fatídica tu grandeza es tal que esa facha se extiende hasta el infierno donde mora el último falso profeta.

martes, 15 de abril de 2014

En el lenguaje de los tambores

Legado cipotudo. Sin hojas delata. Ambiguo. Hoy nadie lo sabe, menos los sabios que cualquier intruso. En un desaforado ensayo trascendentemente inaudito replica la doctrina del sincretismo de anales vernáculos forjada contra una tradición solipsista y apócrifa. Libreto sobre lo espontáneo de la verdad e historieta a medio reír.
El hecho en sí mismo sugiere que tienen alma de vasija que retumba y el son de un cráter bombástico. Incluso bordan todo aquello que de pronto se olló no obstante después podrá volver a verse hasta donde haya memoria infiel que lo recuerde.
La torsión del fulano mantiene viva la trama, o en su defecto concibe mejores modos, en tanto como baraja hace los senderos escabrosos.
Sacúm. Vuelo de quetzal, el árbol pájaro que nunca posa, dios cautelar, alma en celo de serpiente voladora. Heras y molfas. Plegaria del beso de la muerte en noche de amores animales. Cuna legendaria de la luna roja, la sin quebranto.
Otra cronología por antigüedad o pragmatismo en bandolera determina un recurso de trasfondo lineal que aporte diversas operaciones a seguir dentro de cierta perspectiva sistemáticamente artificiosa. Conocer precisos tan variados aportes cabalísticos siquiera documentados sería igual a narrar una profusa historia según condiciones abiertas de censura previa, algo que siempre ocurre cuando se trata del idioma sonoro. Mas ese lenguaje es libre, pertenece al viento, vuela hecho pájaro y modula bajo la lluvia.
Melcocha. Un susurro con sabor a dedo anular brota magia de sentidos saturados con almíbar salvaje.
Ante tamaña magia impía que guardan algunas bibliotecas sonoras no codificadas cabe estatuir las siguientes:
* Uara. Clara como el agua turbia de la vergüenza. Para decir que no existe inventaron la hache.
* Derecho siniestro. Jamás robó nada que no haya sido suyo.
* Volición presuntiva. Gigantismo.
* Kachumbambeo. Al revés de curvas largas y rectas cortas.
* Aquella naturaleza implacablemente instintiva.
* El único ser vivo como se teoriza en la academia la evolución natural dominante.
* Retozo que boga cabo flamingo.
Réquiem por una viuda virgen. De improviso, como quien se lo sospecha, regresa por el camino costanero hacia otra playa. Estaba en eso cuando por casualidad, entre un bajío y alguna loma, admira el mangle. Tranquilo, dichoso, uniforme. Allí del verde recompuesto a su más fantástica pureza. Luego ya ni nota la sombra voraz de los buitres sobre el peñón contiguo.
Tintura pues haciendo música de tambor, sin embargo ella no se detiene, dice que labora mientras induce, breza, carda y teje, a veces hasta una polifonía propia cuya escala desarrolla ritmos donde apuntala su base dramática de registro impar.
Aquel legajo estuvo en una botella con espíritu y odor a ron antillano durante tres siglos y algunos cuantos años más. Paró bajo un puente a punto caerse después que diera una inmensa vuelta por el océano de las maravillas, casi en el mismo lugar del estero donde fuera lanzada aquella tarde ahora semejante a cualquier ocaso así de antiguo.
Les dio gusto enseguida, se retiró del espectáculo, bastaba para siempre, prefería la tranquilidad mundana al éxito escénico, hizo buena su vez en el periplo de las pasiones desafinadas. Pero si la querían lejos de todo tendrían que matarla, ella no pensaba en suicidarse, era el vacío y lo sabía. A tí, mujer brutal.
Un estorbo ajeno ocultándose tras terceras intentonas nada soslayables, en defensa de los último que poseía, su don fugaz, presente contra ese fenómeno agresivo amplificado por los cumplimientos y las disposiciones colectivas. Liberalidad social desde arriba o solo para una cúspide que invocará al miedo si el dinero hiciere en mella la falta de asunto.
Depende que las costuras sean lo suficientemente ambiguas para estar implícitas, ora incorporen varios significados sin embargo exentos, aunque cada tema no obstante diste un tramo del próximo pero muy poco como para resultar algo patente.
Entonces ni quiso averiguar más, prefirió creer que los sentidos le engañaron, tal vez se acostumbró al coloquio, a esa manera suya tan caleidoscópica y extemporánea de ser, cuando habría de esperarse una reserva modal casi insurgente de aquello que no puede sino pronto acabar.
Hasta acá la navegó, ahí donde los actos actos sobran y los hechos son cuajos del entrepunto. Ello fue su merecido en suerte, esa otra costumbre que se retruca con cada palabra, como un automatismo bajo el cual apenas haya empatía.
Fue cuando su único lado lábil era él mismo, aunque también el más auténtico. Empuño su guitarra y atacó a tres garroteros apoyados por la policía. Le destrozaron las manos a golpes de macana, se tragó varios dientes, y estuvo inmóvil mientras oía una sórdida letanía de insultos carrasposos. Aquella madrugada infame en Punta Galena ni las aves cantaron.
Resulta que a través de la memoria cualquier artista pierde su tiempo si los prosáicos cargan un sueldo, o sea, lo intangible perfectamente elucidado en una persecución con silencio, y artefacto del pretexto de la volátil trama despecto de la benemérita que les serrucha hasta el piso de concreto.
Mentira patológica de la insurreccionalidad del alma que zangolotea desde el más allá del além. Impersonal, eidética e ineluctable, semeja un ser descerebrado que admira los gámbitos de la ortodoxia maníaca más burda. Párates, mesmadas y poquiteces.
Después del edicto las milicias filibusteras prorrumpieron al saqueo de los pueblos costaneros. El fatídico festín tuvo dos actos, ninguno entero.
Un año bisiesto la monjita y el malandro de la familia almuerzan en los altos de un restaurante de moda. Ensaladas, sopa, carnero al horno, torta helada, gaseosas y cerveza. Ella come inquieta, casi por obligación, aunque saborea cada bocado él parece distante, son la fea y el embustero, no saben cómo pero van a compartir una millonaria herencia en cepas sensibles y troncos oleosos.
Lee: - qué putas son las mujeres como la mía
- literalmente, cualquier libro al respecto exige un cuidadoso manejo de las tres concordancias primordiales
- pues redunda en súbito anteceder que hubo obra prima sin maestro
- una hagiografía puntiforme y exegética de proyección futurista
- nada que cambie las costumbres ortodoxas de los intelectuales referidos
- ni mejore tampoco su condición medular
- cenicero en llamas
- u ocio para tontos.
Considerando el terreno y los barrizales mantuvieron un tranco portentoso. La ruta lindaba entonces con praderas boscosas que luego desaparecieron bajo el alud tectónico del treinta y cinco. Hielo, rocas y viento. Por lo tanto, hallar el paso fluvial fue lo de menos. Un asunto entre la maleza y las pesquisas de escaparate. Inestabilidad a trocha y huasipungo.
Hacia páramos inexpugnables que son guarapetos del alto pajonal escabroso, un sitio que parece esperar por algún danzante que los celebre.
Toda perspectiva vital ocasiona cuatro tempos pausibles: ante el confín de los papagayos; trompicón de histeria arquetípica; contacto pródigo en fantasías lunares; y ardid de cazador que se precie sabe aguardar por su presa.
Aconteció en un rapto menor al segundo, como cuando aquellos buscadores de la permutabilidad hallaron el enanejamiento. Fue una verdadera hazaña, porque pruebe usted intentar semejante cosa a contragolpe y en pasivo. Quizás no lo sepa pero puede ocurrir exactamente o suceder que se altera esa constancia apenas viable para una voluntad disciplinada, magnífica aunque lesiva.
Estar vivo no es más que una manera de ser loco, tal temeridad fundamenta en sí un hecho crucial que sólo se resuelve con la muerte. Y claro, luego ocurre lo que está previsto, el viaje hacia lo desconocido cargado con falsos conocimientos e imperativos categóricos sobre el más allá.
Reforma pantanosa que resultó una ocasión autocéfala bastante presuntiva, no en tanto la coercitiva determinaba otro tipo de trato para aquellas energías beligerantes que pronto cundieron hacia el sujeto en ciernes, odiado y admirable cáfila del ajetreo.
Mientras perdurara harían un nudo de sus tripas hasta formar cualquier cosa que en conjunto fuere una especie de destajo capilar de relaciones pasmosas. Un admirador compulsivo de dije geográfico cuya cabeza tendrá unos pocos pelos calvos bajo una que otra idea, sean siempre concentradas hacia su norte axial, o en su defecto merodeadas por caballetes apalancados. Pero lo cierto es que lucen los genitales en plena selva tropical y poseen unas magníficas caderadas bordeadas por dos tremendos océanos.
Muchas veces, naturalmente, sentía pavor de si mismo, el cuándo o el no sé cómo iba fundido bajo la forma del uso, pero ni entonces conminó los absurdos dentro oscuros cuarto de tintas que progresaban hasta el pasmo de las ondas sin flexión.
- anote presentimiento, incluso antes de acariciar el dinero, horrible malviviente
- desde la que desea hacia lo que necesita.
Retumba un sasarico de agua cual un cañon.
Difiere la lengua del idioma tanto como un simio de su ascendiente mitocondrial. ¿Fastigio irregular ´difácil´ o paranoia existencialmente adquirida? A lo cierto jamás supieron si acaso hubo semejanzas en figura tal vez porque solo contaban las imágenes y unos cuentos acaudaladores de riquezas les reciclaron los adornos.
Patamar pluma fuente. La cuestión del acento enfático se convirtió luego en un quite por abreviaturas. Cabe caracterizar una primera fase sin brotes ni normas cuyo estilo notarial hizo paso a otra similar mas tan difusa que aquellas tratativas armónicas fueron aportes que no crearon fundamentos sonoros válidos. Antiguas versiones de ginga folclórica trocan la estilística de su apogeo y el sicigio como unidad de lectura.
Así fue como la versión que surgió de una simple provocación con atractivo marcial se convertiría en su razón sinfónica incontestable. Aunque ni ese linaje resulta en un principio de apropiación temática, a pesar que su individualismo se prende improvisado en las fiestas del estiaje tardío y, vibre, sea o acometa, dispone para el orgasmo de cualquier mayoría crítica.
El intríngulis de las aversiones regionales nunca explicitarán el asunto de fondo, porque con cierta razón suele argumentarse de un lenguaje pleno en eufemismos estereotipados, ante aquellos límites virtuales e infrangibles que las localías concertadas imponen según premisas en claves de gestión.
Una heteronomía tramática que origina muchos rasgos consecutivos cuyos indicadores actúan en función de un sólo motivo ajeno ordinariamente avieso; después, si el factor casual incita menores rendimientos potenciales, no presenta carácter de compás definitorio, ni siquiera si tuviere en contra un gran viento de tormenta.
- Sorpresa!, gritó desde la pared a través del reloj, y mientras el el eco estallaba allí los sonidos se dispersaron sin dejarle tiempo al retardo
- es el dichoso prestigio amorfo por el cual la tal campaña quedó en manos de una empresa publicitaria que cobró por el mensaje integral una friolera de ceros que impedían sorprender con la boca llena
- ... y luego dijo haber leído más de mil libros, que los primeros cien, al buen tacto, le valieron de hazaña, y que los restantes pareciera que el universo se lo hubo escrito con la respectiva dedicatoria personal.
Peripecia de antigualla, el ámbito o sus tinieblas, retórica musical que auto-absuelve con patognomonias equivalentes a quienes trampean cuando se las obtiene de un quicio en su zona de armonía. Quinta percusión de cuarteto modal.
Esa única tanda augura buena parte del punto de mira específico y además demuestra que ninguna cuestión en pauta virtual es lo suficientemente taxativa como para entrañarle una incordia a la misma diáspora renuente. Aquel suceso, ¿cabe pues en semejante pregunta? ¿De qué nativo sabor resultan las rosas rojas plantadas en una tierra morata?
Estudio, leyenda y ensayo.
Ella no necesitó despertar para intuir que pudo así soñar con los ojos abiertos, aun cuando tocada por la vista se hiciera distinta de aquella que le confirió, y sin embargo fuera como una capricho fragilmente hermoso del cual jamás encontraría otra explicación que algún ejemplo en esencia solo similar a su carácter de capucúa circunscrita, quizás ni siquiera imaginaria.
Tal correo sonoro daba la cruda apariencia de la esencia de lo distante y toda esa desviación del sentimiento afectivo perforaba el vasto imperio de lo ideal que ahí lo nutriera.
La ambladura de cualquier victoria es la que derrota a los vencedores, no obstante el motivo sea la eternidad del fenómeno figurado y su vértigo de acto sin consistencia final.
Suenan cercanas varias refutaciones disuasorias. Intramuros, ella prefiere su amor tradicional, que es el disfraz al que apela en la esperanza que un motivo infranqueable lo detenga, después que se definen los resquicios donde pasman hasta los desechos del recuerdo más frugal.
Allí sentados conversaron durante varias horas sobre un tema difuso que procuraba desarrollar la escala del sentimentalismo a partir de ese conocido alegato mental que permuta una variación fáctica por su homónimo opuesta.
Negar la nonedad de un hecho supuestamente probado y cuyas características naturales difieren del momento hacia el que transitan vía ventaja de la duda más parsimoniosa, no resuelve ni conjuga otro formato impar que anterior al siguiente también ligado. Ellos dos y su sexo sentido caduco.
Bastaba menos; crónica fuera de libreto para una saga incompleta; rudo, dantesco, colosal; algo un poco exagerado pero necesario si se considera su fuerza más estúpida que bruta, tan destructiva cuanto incapaz de crear piedad y armonía. Parodia civil o repertorio paralelo de un enfoque escapista tipo atemporal.
Entonces quedará mudarse para otro planeta que en realidad no hay en el mundo físico de alcance posible, a prueba de contaminación ambiental, y donde los árboles son grises como el concreto desnudo y el agua poluta corra espantosa hacia mares de compuestos abrasivos de efecto peremne. Baste abstraer ese sol apenas visible bajo un cielo metálico en cualquier atardecer con nostalgia de aire puro.
Y las cosas se han dicho sonando de la misma manera una suma excelsa de veces.

jueves, 27 de febrero de 2014

El diletante del entremundo.

El maíz es todo y está en todo. Ríos de maíz. Sierras de maíz. Hombres de maíz. Valiente, puro, paciente y verdadero.
La dinastía Quilhago funge orígenes transcontinentales isleños hacia la tercera generación de ascendientes de un reducido número de viajantes primitivos que sobrevivieron a una migración asiático-melanesia míticamente documentada, con probable fama de descubridora entre hordas tardías de procedencia formosa.
Migración que parece iniciarse siglos antes de lo establecido por la historiagrafía oficial, y a disgresión de opiniones interesadas, al menos 1.200 años de la primera fundación aceptada de una cabeza de playa que luego se transformará en un conjunto de aldeas marinas en la acodadura este en la zona de la antigua desembocadura de los ríos Shoni y Kayapac.
Pueblo de pescadores ancestrales que veneraban la Luna y sus cientos cuarenta y cuatro apariciones posteriores al primer desembarco, e inicio de una enigmática saga continua en el tiempo desde allá de los mares de Borneo, en la gran bahía de Sutra.
Nativos ya, comulgaron con el viento que todavía llevaba puro ese aroma  de la decantada zona volcánico lacustre, cuyo entorno inescrutable vieron semejaba el arribo de una joven madre con su hijo atado a la espalda, presencia descollante y caprichosa de nombre Quilhago, quien dirigiera la primera oleada del Chiri: nueve mujeres, cinco niños, dos hombres y ningún equino del que se tenga memoria.
Sin embargo hay muy pocas pruebas de lo afirmado. Apenas una pictografía inscrita en barro de cangahua, una cuenco de cerámica bicolor envuelto en sigse tierno y un petroglifo posterior con el topónimo Quilhago en idioma Ká.
La primera sílaba compuesta no admite dudas. Actualmente persiste, entre otras, como nombre de una capital de gobierno. Las otras dos sílabas no tienen todavía alguna etimología fiable. Pueden tratarse de imágenes verbales o bien de complementos genéricos.
Contemporáneamente, pero a muchos kilómetros de distancia hacia el sur, otra tribu de características papúas y del mismo tronco mitológico, inicia una marcha similar igual de ardua, que al poco tiempo se convirtió en la conquista de los que llamaron el primer reino solar de Eguruyaló.
El cacique Tumbé funda una ciudadela de concepción astronómica y erige un templo al ungénito dios Pachecamak, amo y señor estelar del nuevo mundo, donde los sacerdotes le conminan a buscar el Camino-del-Sol.
Cinco generaciones después, sobre la base de una cultura austral de procedencia júbara, probablemente selvática pero de asimilación tan remota cuanto inespecífica, aunque dadas las condiciones topográficas imperantes pudiera pensarse en el papel de la pura casualidad, sientan bases definitivas en lo que desde entonces sería su territorio histórico.
Habían heredado monolitos impresionantes, tumbas de monarcas anteriores a cualquier memoria que conocieran sus anales de pueblo viajero, sabiduría agraria avanzada, aquella estimulante hoja divina y uan estupenda organización social.
Pero el Camino-del-Sol del Séptimo planeta aún estaba lejano, allá del lugar con zonas de transcurso hiperdimensional supracorpóreo, como que de hecho la velocidad y rapidez son distintas sólo si como frecuencias de onda del azul verdesmeralda en amarillo ecuatorial.

Si entonces es tu después que ello siempre sea el ahora  Yo soy dos mentes en un sólo cuerpo.
Reza una inscripción en la entrada al sitio ceremonial donde termina lo temporal y empieza la otra verdad del alma; fragmentos de un sueño inacabado, diverso e indivisible.
Existe un Reino grandioso e ilimitado, cuya extensión no ha sido vista por generación alguna, lugar invisible nunca abarcado por la percepción del corazón, y jamás llamado con nombre alguno.
Latencia en piedra y desierto, monumento cuyo tamaño tornó el cielo ciudadela en barro, nido para el sagrado pájaro del mito oculto.
Setecientos años después que ocurrieran varios diluvios simultáneos, sin mas aviso previo que un destello tajante, mortecino, y tal vez a consecuencia del choque de meteoritos contra la superficie lunar para una impresionante sucesión de hecatombes en cadena que los patriarcas del pueblo chorrero llamaron ´la rebelión de las aguas´, y origen prospectivo de la última dinastía costera pre-colombina.
En esencia, todo comienzo determina un final, aunque hubieren principios nunca empezados ni finales que jamás acaben. Medir tales duraciones es una falacia, porque sería igual a calcular el infinito. Por tanto era un panorama todavía multicolor. La inmensa ciudad a mitad del lago alberga el secreto del colapso. Una verdad en piedra inscrita para siempre con sangre.
En Cefenalia, Hartun o con los Han, el proceso iría del homo grotescus al hacha de doble faz y la cerámica cromática; el cazador totémico de lenguaje articulado con idioma propio cuyo fundamento ideológico si bien primitivo fue esencialmente religioso y policial hasta convertirse en agricultor ritualista.
Todo imperio es por necesidad monumental y comprueba que los presentimientos de gloria existen en cada uno de los fundamentos entonantes del caos organizado: constancia solar en motilidad lunar y penetración sutil, símbolos quebradizos de un delta desecado, factos nativos a una distancia de sí incalculablemente extensa y ubicua.
Luego de estas diversas variables disuasorias ´el Señor de lo que cambia´ confabula con el verde profundo y hace las tormentas. Milagro compuesto en un pequeño planeta acuoso, volcánico y perecedero.
Las cataratas sagradas en la implosión titánica del privilegio y la esclavitud. Serie rupestre de corolarios hiperbólicos comunes al tema central en un equívoco laberinto funerario del tirano caduco que forjó la calma y osó azotar el mar como doctrina central del recurso teórico cuya degeneración más patética es inmanente a su cuestión de única regla en juego.
Verdad falsificada o historieta de mausoleo -orden arquitectónico de bóvedas entreveradas- que se desplomara anonimamente decantado por insignes guerreros que compusieron una gesta voraz de fases idealizadas e dependientes entre si: una primera parte extraviada; el segundo tomo rasgado en algún entierro profano; una tercera porción que se supone sería algún legado secreto en secuencias que eximen el asunto de cualquier importancia mayor; y las restantes materia de ese sacro mural bajo el deterioro en mención.

Tierra, vientre fértil del viento, una finura de barro, madera y sol.
Baste una sueño frente al mar para sentir que los claroscuros del transcurso a veces resultan luminosos. Un bostezo en plena tarde a dos horas de la indiferencia absoluta. Poca nostalgia y ningún empeño.
Juliana bambomenea su traserito con una gracia única que ya antes provocó atascos de tráfico, entupió próstatas y hasta hizo estallar una cisterna de hostal. Ella reina entre gente que amablemente la odia. Ha sido más dura y recalcitrante que don Camilo Fuentes, su padre. Pero el hotel está vendido, la playa languidece como una tardanza y el profesor Mestanza aún aguarda por ella.
Estimada Juliana: ´Con la novedad que las constantes lluvias impiden que continuemos la limpieza de los sectores aledaños a la excavación principal, siendo imposible proseguir mientras no aminen. Por ahora nos hemos concentrado en explorar las grutas que sospecho comunicaba el el templo central a los manantiales termales que drenan artificialmente al río subterráneo. Adentro la temperatura promedio rodea los veinte y cuatro grados. Los nativos se han negado a entrar con nosotros, por lo cual llevamos una exploración ciega de avance muy lento. Aguardo ansioso por noticias tuyas´.
Ha oído sin escuchar los alegatos; aguarda endomingada que termine ese suplicio legal que su padre desató con su muerte y la herencia que contenía; era hombre rudo pero coherente; tenía una tremenda voluntad de acción a veces pueril para el medio que hacía lo confrontar con los demás.
Fallaron contra la apelación porque la querella fue incluida en una demanda única sobre de activos sancionados. Solo ella salió contenta. No necesitaba esos lotes de nadie ya ocupados por decisión del alcaldía.
- eran ignorantes bastantes sensatos, sabían cultivar su dinero
- si se refiere al cacao de aroma le recuerdo que se trata de un monopolio estatal
- solamente en el reparto y distribución de las regalías a los pequeños productos
- usted compara una economía primitiva a otra inmersa en el mercado de productos básicos interligados
- solo pretendo rescatar los estamentos primarios de su trabajo comunitario
- entonces sugiere que se han perdido
- claro, hay diferencias notorias en la actitud general, son muchos más comuneros y están desorganizados, pero el escenario marginal es el mismo, las necesidades brutales y la dependencia progresiva
- el suyo parece un enfoque pesimista
- los es, caballeros, todos los acuerdos preliminares favorecen el desacuerdo general.
Apeó la balsa tal como lo hicieran algún recóndito día otros antepasados suyos. Estaba perdido y repleto de río. Cuando desmontó un pedazo de suelo para echarse a descansar estaba bajo siete siglos de sol y nieblas difusos en la rampa celestial del santuario de los tres colores. Creyó que el dueño del plantío no se lo perdonaría y se apresuró a tapar el boquete con palas de zapotal, ahora clave principal para el hallazgo cumbre del obstinado profesor.
´Entonces quedamos maravillados ante el portento. Aprovechando el ligero declive del estrecho pasadizo ceremonial, en realidad una garganta dantesca casi impenetrable que se amplia y trepa suavemente hasta alcanzar la rampa de lo que hemos llamado Templo Centrípeto, un sitio ceremonial que ahora apenas sobresale entre los árboles que pueblan la zona, donde la vegetación adquiere aquí una exuberancia y variedad impresionantes. Las excavaciones continuarán al menos por lo que resta del año. Hoy dudo si de veras vale la pena desentrañarle ciertas cosas al tiempo, en especial cuando se trata de lugares cuya magnificencia van más allá del entendimiento científico por contemplativo y puro que parezca. Los nativos ven con gran asombro cómo hemos extraído de la selva una mole que sólo los espanta y entristece´.
Juliana no recibió la carta porque arribó de improviso antes mismo que cerrara el sobre. Venía sudorosa y taciturna pero estaba contenta. Ni siquiera disimuló en un intenso besos la alegría de volver a verlo. Una mirada descrifrable dijo el resto.
- por favor, acompaña a la señorita al barracón
- usted no viene profesor?
- debo cuidar unos asuntos pendientes, pero te prometo que un par de horas me tendrás a tu entera disposición.
Y ya no pudo más quitársela de la cabeza. Anduvo hacia el embarcadero del otro lado del plantío y hasta tropezó con micos y guardarrayas. Inquieto era un pésimo transeúnte. Después de mirar de frente los girasoles pensó en aquella espeluznante leyenda jíbara de los interminables campos de flores que poblarían el mundo tras el tiempo de la civilizaciones humanas. Tarde ya para arrepentimientos, así como cuando ello es una corazonada sin vez al retorno.
Un consejo ancestral de gerontes con poderes supremos gobernó durante siglos aquel pueblo de origen incierto cuyas costumbres tribales los remontan por comparación antropomorfológica al oeste del pantanal, exactamente hacia la región lacustre de estación húmeda.
Según indicios concluyentes hablaban algún dialecto de fundamentos mesoandinos cargado de aportes lingüísticos variados que se modificaron durante una migración de ida y vuelta que duró mas de ciento cincuenta años y que culminó en este confín tropical.
Entonces casi de repente inventaron una escritura pictográfica única y propia plasmada en monumentos hiératicos con pronunciados rasgos mágicos-totémicos. Su rica cosmogonía estuvo poblada de seres fantásticos donde predominan la pantera de garras ladas y el busto de un cóndor, ambos representados en sendas piezas de plata huanaca con ojos de diamantes azules.
´Hubo cierta confusión inicial debido a que en diferentes sustratos previos fueron halladas hazagayas y hachas rudimentares, puntas de flecha hechas con obsidiana y restos de cerámica decorada cuya afinidad de fabricación resultó ser idéntica al periodo contemporáneo en una región distante miles de kilómetros hacia sueste. Quizás una coincidencia más entre muchas otras, agregada el factor latitud y la prueba de un sedentarismo incipiente ajeno a un colonizaje primario.
Toda sociedad muestra cierto grado de aculturación al que está sometida cuando ignora y destruye las obras de sus coterráneos antepasados con la más ridícula indiferencia, que además son cual una corazonada sin vez al retorno.
Estas consideraciones bastarían para optar por una preferencia más cuidada respecto del importante asunto que aquí no ocupa como arqueólogos e historiadores; pero las cuestiones antes planteadas no incluyen especificaciones que de manera práctica, tarde o temprano, condicionarán las discusiones sobre el tema, ora porque es virtualmente imposible definir las consecuencias probables o inminentes cuando se desconocen los alcances de una reacción en masa que cuestione la narrativa oficial al respecto, ora porque tal vez nadie asumirá tamaño arbitrio prospectivo que compromete hace ya mucho tiempo un entrono sujeto a la extinción académica.
¿Cómo explicar entonces los distintos modos sintácticos de un idioma aparentemente común a tres demarcaciones agrícolas autónomas, pero a la vez territorial y autocrático en todos sus preceptos unitarios? ¿Qué es una gramática pictográfica monumental entre más de veinte dialectos afines? ¿Cuántos tributarios independientes aglutinó? ¿Quiénes fueron los forasteros que a seguir fundaron una dinastía guerrea capaz de hacer frente al Imperio andino del dios Sol?
En consecuencia, el vocablo Qui tiene en el subfijo Chi su mayor misterio lingüístico comparado.
Tal vez este fue un asentamiento sagrado común a varios pueblos confederados y tribales esparcidos en un territorio tan diverso que ocupaba el espacio de un inmenso país irreal y fantástico en su más formal sustancia, gobernado por hombres pero esencialmente matriarcal. Varias migraciones anteceden cualquier demarcación nacional´.
Por Tú gracia brota el manantial en su inamovible camino hacia el infinito, reza el epitafio en el piso de un petroglifo musgoso.

Pero su verdad etimológica puede estar entre la vulgata anónima de carácter oral cuya duración abarca varios deltas baldíos y alguna explanada de ciudad milimacrométrica ha siglos bajo tierra. La palabra originaria fue posterior al santuario donde se extrapoló ese vocativo clave que algunos maquinadores llamaron eslabón concurrente.
Los presagios sagrados del privilegio dinástico y la esclavitud tienen alcance de efecto retardado, como una serie de corolarios hiperbólicos comunes al tema central en un equívoco laberinto funerario, que recuerdan al tirano caduco que osó la democracia y se atrevió a azotar el mar, en suma, el recurso retórico de una doctrina más prosódica que proto-patética inmanente a su cuestión de única regla en juego.
Lo cierto es que aquella especie de mausoleo gramatical resulta de una progresión de bóvedas entreveradas, un orden arquitectónico beduino que fundió a la perfección los inconfundibles estilos de Capadocia y el Alto Paraná, una gesta voraz de recomposición material tan antigua y perturbadora que el poder monacal hubiera arrasado ello sin apenas contemplación.
Ki es el planeta de maíz de las tres azas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Compadres en la manigua.

Canícula de república de trampantojo 
- para echar raíces eres como su pueblo o acabas como los bosques, talado
- ni por las buenas ni por las malas, tiene que ser de otra manera
- hace años que tu vida no vale nada y ahora siquiera cuesta creerlo
- le dijo, escoge, te das un tiro o te lo damos
- la exactitud cuenta
- ¿quién dice que la negra no le cosió bien las bolas al vestido?
- resulta que el mundo es un perverso mentidero para que entre en la cabeza de tanto necio
- demasiado hipócrita por habitante cuadrado
- y tu dices que el coronel es un ególatra rodeado de ´tiranos´ al servicio del embajador
- todavía no parece que se les vaya a virar la tortilla en su mismo aceite
- yo, si fuera ellos, alegando traición, nos mandaba a matar de inmediato
- que se atrevan
Suena la radio
... ¿cómo dice que pasó a suceder?
- pa qué te pachango si igual no me quieres
- testigo hostil en grado de tentativa
¿eso cómo por qué?
- por civil o por lo criminal, como sea pues
- como decir que hay cosas que no se deben saber.
- o me odiaba con pasión
- parece que esta noche las bocas van a hablar
- recuerda, un contrato es un pedazo de papel que ata a dos hombres que no confían en el uno en el otro
- ... en lo tendencioso administrativo.
En esta la peor versión de lo que pudo ser. Hay miradas de lobo bajo una de lluvia en blanco y negro con los planes del viento del norte.
Al calor de la candela se tostaba pan viejo. Otra siesta de suspicacias y un bostezo en el silencio de un largo cobertizo.
Apogeo tras parodia. Un bus atraviesa el arenal telúrico alguna tarde a fragmentos agobiantes, truculentos, de un amargo dilema sin más rostro que los viejos rencores sin pasado, ante el ruido procaz del motor en medio a una extraña y sobrecogedora perennidad. Niebla, bosques, montaña. La humedad insidiosa.
Tiagho Baldana. Olegario Nogero. Nacidos bajo el sino de la misma estrella errante. Un batallón de renegados con su gente, mujeres e hijos a cuestas, y algo de ganado. Ellos y lo demás bajo el sol inclemente de un prodigiosa tierra descomunal.
- las mujeres juran que el alcalde tiene los huevos chulos
- lo que no hay es forastero bienvenido
- no te jactes tuerto, ¿dónde diablos perdiste ese ojo?
- cuando más necesitamos varones tu sólo hacías hembras
- no sólo mujeres, las mejores
- eso te lo supones.
El bamboleo de las hamacas dura sin detenerse. Calores torrenciales de lluvias desmedidas y nubes de mosquito. Los ríos rebosan el campo. Un letargo remoto se hace del ánimo. Es tiempo de aguardar por otra ventisca. Su recuerdo de ella es un ónfalo profuso moviéndose alrededor en las penumbras.
- una mujer fue lo único real que hubo entre nosotros
- por lo menos una
- con eso aclaras la garganta
- y también ciertas cosas
- justo eso hacemos cada vez que te encuentro
- sufres de evasiva aguda
- sufro de sufrimiento crónico, ¡quién podría colmar una mujer semejante?
- ninguno y ni ambos
- la suerte decidió en contra nuestra, y además nos la mató
- aquí mismo, en la tierra del olvido, después de haber cumplido su misión.
El empecinamiento de uno enfrenta la convicción que los divide en el otro, y esa recíproca figura mutua se deforma en ambos por eco de su propio sarcasmo de disipación y transcurso. El ufano valor del paroxismo de un ocaso confuso y turbulento.
Cualquier semejanza con la realidad resulta verdadera o quizás es incompatible al personaje. Como el mito cabalístico de la orquídea púbica, brotación de la floresta radiante, placer que se engarza al deseo bajo una cortina de relámpagos sobre aquel embrujo cuya naturaleza indomable es ella misma.
Escapaba. Fue una espléndida aparición matinal. Encontró serio al hombre que reía. Venancio le abrió el portón de la fonda, Clarita lavó sus ropas, el comisario la abordó a lo lejos con una mirada penetrante. Su sola presencia, Juliana de las Gracias, propició el deseo en los vastos alrededores del Mangal.
Tras el ganado en una nueva faena polvorienta. Sabe a ímpetu de tierras bravías con aroma a hojas de sierpe.
- el colmo, morir de una reacción alérgica a las bala
- desde el inicio pensaste en la venganza por lo que aún no te había hecho
- creo que nunca jamás volverá a ver una mujer tan linda
- qué hablas, ¿y tu hija Rafaela?
- pues si, toda una mujer de ojos preciosos.
Comparendo. Un trecho a través de la memoria. El recuerdo vaga por los sinuosos senderes de un espejismo. Sin embargo, la lluvia moja las elucubraciones y cualquier resuello afectivo parece irremediablemente incapaz de alterar las secuelas del ahora. Escrúpulos personales convertidos en máscara y pantomima del destino.
Los sonidos silvestres musitan leves mientras el reloj parece querer no transcurrir, como un letargo insomne que dormita entre paredes y ventanas, suscitando sentimientos de vivencias olvidadas en un cajón con alas o patas de gato, para así por lo menos soportar el tuétano de las sábanas junto a sus continuas y compartidas ideas sin ella.
En lontananza, por acechos de gavilán, la duna parece regresar. Acicate con pericia a buena suerte de sátiro confinado a un personaje entre los temores de siempre.
- parece que traes el pellejo repleto de sueño
- vete al carajo
- hasta dormido eres insoportable
- ¿adivinas o lo digo? Pasaste la noche entera discutiendo contigo mismo
- te has vuelto loco, ya sé, tanto libro acabó con la ninguna cordura que tenías.
- ... ellos no perdonan y yo no pido clemencia.
El juego del suceder contra el poder en una vertiente oculta de estereotipos cruciales.
- hoy tendremos que encargarnos de las reses para el embarque con tres peones
- pues que empiece la fiesta
- que asco, tenemos una guarida de brazos y no hay gente para trabajar
- cuenta a otro, un jornalero por la amnistía para los zurdos chismosos también cobra
- por lo menos dale a cocinar antes que sol acabe de chamuscarnos.
Para quien lo piensa un poco, esto de existir le rompe el alma a cualquiera. Ni alegato de diatriba deslenguada o feroz hostigamiento resulta propicio. Nada, una poltrona desconcertante adquirida ante notario, y seca, como algún fósil condenado al enigma del silencio.
Las funestas taras de un sistema patriarcal cuya arrogancia se nutre de esa falsa caridad ultrajante. Una zona susceptible al chantaje, mientras arrastra consigo en proceso un revoltijo de fragmentos anecdóticos idénticos al embuste que les dio modos.
- su señoría, ellos no se retractan, ninguno
- ni veo cómo
- vendí mi silencio
- un sujeto procesal inquieto
- habrá que dejarlo todo al destino
- improbable, no imposible
- redención, no venganza
- además son tan pobres que hasta nuestro señor les resulta caro
- bien, en este caso equivocarse era más difícil que acertar... y no me hagas fieros gitano
- unos hacen el mundo mientras otros lo conjugan por fervor a la usura
- veneración devota que implica un peligro para quienes no la comparten
- y culto de creencias basadas en lo erróneo
- se llama consenso manipulado
- o eran cientos cumpliendo una profecía
- y tocar la última línea de lo imposible.
Más allá del entendimiento hay cosas que se saben sin saberse, porque como eres es como quieres ser. Las masas al igual que el mar, cuando se agitan solas mejor huir de prisa.
Fue la alianza de siempre entre usureros y todo tipo de vende patrias que prosperó más allá de sus sueños.
Al entonces ultra candidato a senador le brotó espontánea una extravagante alma de títere acorralado. Los constantes encubrimientos tal vez sirvieran para moderar sus anteriores y ridículos desplantes de grandeza y sin embargo nada de eso figuraba en aquel discurso liberal sobre la reforma agraria. Ni hubo motivo porque apenas si tardó unos instantes en desencajarse y estallar. Un golpe de furor con pánico escénico resultó suficiente. El muy cobarde ya había huido con la mirada.
No en vano la historia oficiosa se reserva el derecho de concluir por dónde mismo empezó ese asunto de las tierras con patrones por derecho divino, cuestión plana al cuadrado de la inversa opulencia entre vastas periferias de amargura.
- y quien se sienta aludido que mejor reclame una indemnización imposible.
Eran apenas los herederos de la dictadura constitucional en otra acaba demostración de egolatría propia de gran señor magnífico impune, tiempo verbal para cuando todo hombre rico resulta famoso y es escuchado hasta el final.
Ley marcial o paz armada con saña. Epifanía Triana sabía que la seguían las sombras represoras del dictador tricéfalo pero no quiso ni supo desistir. Cuerda floja cuesta arriba contra un viento sin tregua y la causa vibrante que le marcara el rostro durante esa pesadilla cuya sustentación perversa osó describir con soltura de periodista caída.
- he ahí la mujer para tu semanario
- maldita la hora que leí éso son disimular el efecto que me produjo
- ni aunque ahora la concibas como una aldeana nacida en la gran ciudad
- entre ambos seguro hace mucho la hubiéramos vuelto loca
- ninguna chiflado se vuelve loco
- seguro, fue gran insensatez arriesgar así en aquel momento, escribir que la democracia era el invento de antiguos tiranos, que la política nada más es que una pseudo idolatría al anómalo menos aberrante, ¿acaso con ello pretendía los aplausos o favores de semejante dictadura de pendejos?
- quien no puede subsistir de aquello que mejor saber hacer es un esclavo y en este mundo sólo sirve para el destierro entre los vivos
- resignación no más, y es así como los maharajás nos mantienen a raya
- con todo el siniestro del que sus excelencias dispongan
- alguien va a sacar mucho de todo esto
- y sin clausula de confidencialidad.
Hubo un largo e incómodo silencio en una noche llanera de alma ardiente bajo la penumbra granate que se ofrece al sexo montuno e indecente.
Viceversa al pasado. Juliana fue para los compadres una extensa caricia desde el más remoto confín de lo sensual, instinto en compleja rebelión, ésa única criatura que todavía los identifica y divide.
Cuando el uno la amó el otro la odiaba. Entonces fueron enemigos acérrimos, en ella probaron casi todas las pasiones de fuero severo y tajante. Mientras le duró hubo momentos en que detestaron con rabia aquella gloria posesiva de tenerla junto, oh Juliana de los desmadres.
Su alcoba en penumbras retuvo el sopor perfumado de tantas esperas. Los encajes que cosía, las mantas que bordaba, unas flores secas frente al retrato, el último punto de un tejido inconcluso. Ninguno se atrevió a tocar nada de su inmenso y apacible cuarto, como si aquello fuese una especie de conjura contra su eterna ausencia.
- tú la retuviste pero fui yo quien le dio un verdadero hogar
- falso, yo la amé y tú también
- por eso dicen que no es hasta que la muerte nos separe sino hasta que el amor se muera.
Ahora el silencio los conmueve cuando antes los confrontaba. Un rostro de cabellos cenizos palpita indeleble entre ellos, como aquel delicioso cuerpo en cuyo vientre vertieron sentimientos que aun vibran bajo sus dermis lo bastante tardas para cualquier otra idea que no sea la añoranza.
En otro lugar, por circunstancias similares, los tres habrían cometido una grave violación a las leyes pasionales de la gravedad social, pero bajo el sol agreste del lejano Mangomango ella estuvo bien compartida por una par de pasiones inclaudicables.
Recuerda cuando guapeo y le dijo: para mí eso de nuestro se acaba de terminar.
Asoman crudos los tintes del crepúsculo. Un rastro galopante se infiere cual boceo en transcurso hacia la oscuridad natural. Sones de cantores prietos llenan el viento nocturno que paira de alegría. Entonces allá en en el manantial del Bonde hubo fiesta.
- ¿dónde está enterrada mi madre?
Una visión repetida del pasado arribó al pueblo. El alcalde, con cara de circunstancia, en una suerte de bronca y pudor, apenas pudo mantenerse en pie.
- pase por favor
- no tengo tiempo.
Era un mediodía sofocante en medio de calores de vendaval. Cruzaron a prisa la plaza desierta.
- aquí está
- por favor déjeme sola.
Olvidarla nunca será una opción. Un incesante crujir de guijarros candentes emanaba humedad de la vegetación febril. Dos pequeños camaleones cortejaban sobre una rama bamboleante. Una extraña sensación visceral le impregnó desde el cogote a las botas, y hasta creyó que el universo nada más se hizo para aplastarlo sin compasión contra el suelo aquellos inciertos minutos.
- ¿qué tienes? Parece que viste algún espantajo
- puedes jurarlo mujer, llena la tina con agua fría y no hagas preguntas.
Un remezón providencial para su espinazo abotagado donde chocaban los límites abominables del egoísmo y la crueldad, porque ahí, consigo mismo como testigo, mal cabía fingir o siquiera hesitar por autocompasión. Tiritó hasta la madrugada en el regazo de su hija Manuela.
- vamos papá, toma un poco de sopa
- no tengo hambre.
La percibió de espaldas, abanicaba impacientemente aguardando por alguien, se la notaba molesta, a punto de chillar, al volverse lo miró con dureza y asombro. Entonces tal vez él se terminó de convencer que el tiempo pasa sin retorno posible, que ella estuvo allá apenas unos momentos muy largos e impasibles que duran lo suficiente para dejar un tenue recuerdo, aunque en sus adentros, por intuición, el sentimiento se le invirtiera.
- pareces enfermo
- ¿qué quieres?
- ganar en moneda dura salario de senador
- deja tus payasadas para otra rato
- pobres payasos, divierten a la gente pero cuando los recordamos es en un insulto
- puta madre, ahórrate la filosofía barata para ti, insensato
- es fácil apostar cuando llevas las cartas marcadas
- pero cuando se está sin suerte hasta las zancadillas te persiguen para ponerte una rastrera
- yo creo que el señor alcalde se queja porque sus penas carecen de papel y lápiz para contarse solas
- piensas sorprenderme con la guardia baja, es muy conmovedor ese tu ridículo entusiasmo
- mejor recuerda que los muertos son gloriosos y que además no se meten contra nadie
- si pero yo detesto los entierros y espero continuar vivo hasta morirme
- tal como predecir el pasado
- el amor es una especie de guerra que hay que librar de una en una.
Sombras serenas de atajos atravesando el campo. Un encanto campestre empotra las paredes fantasmales. Al boscaje de antaño le respiran plumas de pájaros distantes, el fuelle se detiene, hay algo a degustar.
Los compadres colgaban en sendas hamacas mientras sus cabezas nutrían idénticas ideas, la existencia compartida con una mujer cual ella, tan frágil, difícil y tierna, transa a guayaba. No obstante siempre les faltó aquel pedazo de alma que jamás lograron compartir.
- fue lo más grande que tuve
- el tamaño fue lo de menos
- salud compadre
- ... salud.
La noche tiende su velo. La oración que ya no repiten era propia de ella, es herética y dice así: Taita padre del cielo, Mama diosa de la tierra, huesos de mis huesos, carne de mi carne, que es la vida sino una serie de momentos. Fata Morgana, como la mujer que entró en su cabeza.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Forastero a lomo de mula.

Era la vez que Juana Florete - matrona a quien las gentes de la Rinconada atribuyeron ciento ocho hijos de cuatro maridos oficiosos, además de incontables amantes imaginarios - cuando hacía lavar las ropas en las aguas del riachuelo montañoso que despenca tictaqueantemente vertiente abajo, de repente perdió el equilibrio para caer devorada por una riada sorpresiva. Un griterío de gentes asombradas conmovió el valle encañonado entre los impresionantes contrafuertes del Imbaia. Vano fue cualquier intento por rastrear sus despojos mortales, el amplio pero turbulento atolladero jamás la devolvió.
Estaba pues nacida aquella leyenda popular que haría fértil a la Rinconada, el alter ego de los amores tormentosos de todo un río contra una sola mujer.
Quizás la noche anterior con su extraño silencio durante el sereno presintiera sin menoscabos que alguien furibundo quería su muerte.
Por trámite se abrió una investigación criminal partiendo de un hecho colateral confuso. En ausencia, el comisario capitalino Antufas Coroto quedó a cargo del caso.
La vida es una travesía, no importa cuanto dure. Sólo vivimos en el corazón de los demás. Son los ojos con los que vemos.
El padre Baldomero Lasana, su más real y devoto amante, la lloró de continuo varios años. E hizo erigir una especie de capilla altar con los pedruscos volcánicos del único y verdadero asesino. Eso si, luego fueron necesarias varias reconstrucciones cada vez más alejadas de la orilla, porque la creciente fuerza del agua al poco tiempo no dejaba en pie nada sobre ella cerca del cauce. Sin mirones no hay histeria.
Si alguien cree que las mujeres nacieron para putas o concubinas no sabe que los hombres mueren guerras y batallas, mientras ellas ganan el resto en la lucha final de los sobrevivientes.
Su temperamento pujante pronto la convirtió en pionera y colona. Aún adolescente partió hacia la aventura arrastrando tras de sí las cuadrillas de obreros y montantes que forjaron las rutas hacia la frontera salvaje.
- yo nací para fundadora, dijo ante el descampado que ya era Campamento, el primer recinto que asentó a machete en plena cordillera.
Pero fue Gandolfo Guarán que casi desperdicia los vastos senderos que seguían hacia Campamento en una timba amañada de poker, pero que al comprobarse como trampa la mano fue declarada nula por la justicia seca. Mal supo complacerla aquel bruto y elemental capataz, y sin embargo junto con él ya era dueña y señora de todo lo que estuvo a punto de perder otra vez una tarde aciaga, cuando casi muere al nacer su primogénito, un niño que no sobrevivió al parto.
- creo que ese fue su blefe más inoportuno.
Mayorala o Juancha la Crespa, desde entonces mismo poderosa conocida en las latitudes espectrales de la cordillera.
- aquí mismo mi patrona, para lo que siga siendo
- ... este lugar es demasiado grande y nosotros muy chiquitos, por tanto siempre faltarán recursos para lograrlo, pero eso si, nos tienen que sobrar ganas.
El día en que el doctor Domingo Noles se presentó como interventor permanente por la Junta de Estado para hacer de la Rinconada, Tiaga y Campamento comarcas municipales, ella daba a luz sin contratiempos a su tercer hijo.
Celos peores que las pestes sexuales o los resabios de hojalata cortante, el espectro del torpor hubo llegado.
Entre levantar súmulas, inscribir vecinos en el censo electoral y demás procedimientos de rigor administrativo, aquel funcionario de aspecto insignificante desperdicio papel para deslomar varias mulas. 
- ¿archivos? Aquí la palabra de una persona todavía vale más que su vida.
Cenaban a solas en plena ahora pública por fundamento reglamentario. Ella, como un clamoroso extracto de hojas expandidas de la montaña, le toqueteaba a su capricho esa porción insensible del alma abotagada por la rutina, pero luego que el segundo vaso de aguardiente nativo le hizo efecto, una verborragia expansiva desvendó al señor de las ideas sofocantes.
-porque hay una profusa aversión en contra de la verdad arraigada en la ley, somos un sarcasmo de nación hecha de estar aún peor consigo misma que con las demás etnias que la componen y definen, pero disculpe usted señora, he hablado mucho, la lengua es un músculo que no piensa demasiado
- sólo cuando desconecta el cerebro con sus adentros
- acepte y sea nuestro alcalde clandestino
- pero sólo si te casas conmigo.
Fue una boda señera atragantada a lechón asado en aceite de palta, ensalada a base de pimentones nativos y parranda general.
Entonces fue la semana cuando pasearon por allí sus malabares los prestidigitadores del circo ´regalándole´ un carrozón repleto de huérfanos de la guerra.
- a la larga resulté fundadora pero de albergues para malabaristas.
El traspatio del caserón fue durante décadas la única escuela de los alrededores. Juancha pasó enteros sus mejores años rodeada de niños ajenos, estéril desde el quinto hijo aunque le resultaron bastantes más partos igual que si fueran suyos.
Cuando su penúltimo marido desistió de convencerla que dejara de una buena vez esa manía de criar antojos perdidos, su montaraz familia ya tenía dimensiones espantosas.
- la desconfianza genera matrimonio, contigo se me cansó la paciencia, desisto.
Algo angustiado él regresa su lapso de vuelta sin quererse atrás, tal vez pensaba que a ningún otro ella le duraría lo suficiente para dejarlo así en el abandono.
Hubo una serie de safras exuberante. Limones y naranjos florecieron casi once meses por año consecutivo. La caña de azúcar, el plátano verde, la papa, las truchas silvestres, los borregos, oh maravilla mondongo, tanta buena y fina lluvia mojó eficientemente la intemperie hasta dejarla en semejante estados de emoción productiva. 
La primera cosecha a manivela introdujo en la Rinconada la noción burguesa del pavoneo, esa fiebre de estreno y alarde que el nuevo rico ejecuta con siniestras pretensiones hacia la sociedad que lo contiene, porque a la muy corta es el germen de todo tipo de guerra.
Comenzaron a llegar campesinos desarraigados que escucharon rumores de abundancias, buscavidas, boqueteros, predicadores ocasionales, noctámbulos con vicios bohemios, rameras, parásitos varios y otro tipo indescriptible de cultores del ocio. Desafiando los bagajes de gravedad social más furibunda y urbana, se acomodaron en míseros barracones que arrancaron a los bosques hasta tornarse otro poblado en las afueras de la Rinconada.
- ahora sólo falta que también nos volvamos atracción turística.
Hubo una proliferación inevitable de pendencieros profesionales que acabó tomando cuerpo el momento oportuno, cuando se decidían las particiones de tierra para las próximas siembras. Juana soportó sola con sus hijos regalados más crecidos, los varios tumultos con grescas, abusos y ofensas organizados por desconocidos con pretensiones políticas.
- resulta que a pesar de todo yo no soy tan estúpida de trabajar con patanes como ustedes, y ahora fuera de aquí.
Gritó apenas sin ira y apuntó con su dedo macanudo hacia el camino que salida.
Nadie se movió ... y entonces un grandioso silencio idéntico al aire cortante del Imbaia atravesó con su filo la plaza repleta de lugareños.
- me gustas señora, veo que eres una domadora de brutos contundente, capaz de hacerle batalla al supremo juez, al que con acierto los mejores estudios llaman populacho. Juancha le respondió enseguida con un guiño malicioso.
- Macario señora, desde hoy a sus órdenes. Era capitán retirado, compositor de canciones y de discursos por encargo.
- pues para empezar escríbeles esa de mi parte, y de inmediato por favor.
Porque de las trepidaciones sutiles que duran en la memoria ninguna le provocó tal placer creativo. Fue el panegírico que un día releyó en soledad ante lo poco que no quedaba de ella.
- los hombres como sexo dominante hemos de admitir que manejando el mundo hemos sido un complejo desastre
- para mi padeces de una visión absurda, truculenta y derrotista de los sucesos históricos
- habló en concreto del matriarcado tempestivo como alternativa para encauzar los litigios sociales
- es que algunos ni cosiéndoles el culo hablarían tanta mierda
- las gentes más civilizadas, digo, entre corchetes, son las que preocupan
- vamos, son gente adelantadísimas, figúrate que su día empieza por lo menos seis horas antes que el nuestro, súmalo mes tras mes y ahí tienes el evidente resultado
- ante tamaña dependencia, ¿cuánta soberanía nos sobra?
- de la que se come
- histriónico verdad, pero un buen argumento, o quizás una paradoja que chamusca los pies.
- e incluso con ello se puede considerar al gobierno más representativo como una tara de la democracia, eso porque vigila y usurpa por igual con sus propios procedimientos internos de ajuste
- aplicados por y para una autoridad de fuerza con la que el sistema se perpetúa metódicamente
- ... y como en administración tributaria, base de su valor general implícito y expreso por cada bien, servicio o mercancía en juego
- eso que dices resulta toda una felonía constitucional
- pasa que a los muy consabidos apenas con eso siempre se la puedes de veras amargar
- ese tipo de tácticas de guerra se resuelven mejor en un tablero de ajedrez que sobre la realidad dispersa
- cuando no sea algún artificio adefesioso
- claro, y la resistencia sin cabeza nunca prospera
- no cuando tiene los agravantes de profetisa
- esos legos ya tienen bastante con tragarse la órdenes del estropajo, mi coronel es el puto duro.
Omisiones circulares, sobrexcitación subdividida, fuerzas semividriosas ocultas en ciudadelas prohibidas, presagio improvisado. Fue el pregón de los confabulantes, según el flamante y nunca mejor innominado dictador consecutivo, lo bastante siniestro como para precipitarse en una carnicería humana malévola e inmisericorde ideológicamente financiada por la ´embajada´ tras el fétido poder brutal en mientes.
Aurora se informó por dónde andaba aquel oficial rechoncho de aspecto asqueroso que arrestó y luego hizo desaparecer a sus tres hermanos mayores. Disfrazada de soldado desfiló entre aquellos salteadores de caminos, de botín en saqueo, hasta que logró verter veneno para roedores en la cacerola de café del rancho, pero no supo que las víctimas fatales fuesen más de cuarenta sino cuando el gitano Faísca le rescató del pantano quemando en fiebre y condujo su cuerpo maltrecho a la Rinconada.
Venía mugrosa, estaba esquiva, Juancha de inmediato intuyó que algo muy difícil palpitaba en aquel bello rostro postrado y ausente, y Aurora apenas repuesta le confió sin temor el fatal secreto.
- ni te arrepientas ni te retractes, apura al confesorio.
Dicen por ahí que un hombre no es feliz hasta que muere.
Modesta, todavía inacabada, la capilla de ladrillos vistos junto al cementerio semejaba una ermita de culto ortodoxo.
Durante aquella misma madrugada mientras la columna de artillería cercaba la Rinconada otro pelotón de asalto despertó a los gallos y a las gentes con sus ruidosas maniobras marciales.
- entra al baño, desnúdate y deja la puerta semiabierta.
El coronel Máximo Volandra irrumpió hacia la casona a través de un patio posterior haciendo escuchar sus brillantes espuelas cual cascabeles de crótalo.
En doble contraluz natural pudo pintarse el cuadro furtiva de una doncella desnuda ante la ojeriza del incriminador.
El proceso de presión demandaba con premura un culpable y entre todos los que se resistieron al arresto comunal sobró un joven minero de nombre Algema como principal sospechoso. No acudió a ningún aviso de llamada obligatoria porque yacía hace tres días embelesado junto a tres señoritas bien reputadas. Después ofendió reiteradamente al jefe de guardia con insultos y encima no fundamento varias incoherencias sobre sus últimos desplazamientos en la zona, ni tampoco refería ocupación probada, residencia ni destino creíble.
- aún no me lo creo, se dijo antes de ser fusilado, a parte de clavarles a esas mujeres soy inocente, y tal parece que para todos y cada uno el fin del mundo es cuando te mueres, pensó al desplomarse de bruces.
Antaño, en los confines de la tierra subtropical, las mujeres complacientes despertaron más viudas que nunca.
Un espectro de desolación semejante al abuso opresivo que destroza por arbitrario y machacón -como en una ruleta de terror-, el enjuto escogió al antipático e invocó consigo la determinación del déspota cuyo antecedente de fuerza simplemente es ley juzgada. Que las heridas cicatrizan y que los difuntos siempre fueron benévolos con quienes lo saben.
-esos malditos milicos reniegan del acto mismo que los procreó.

El cura Baldomero tuvo poco tiempo para sentirse cabizbajo de humor. Relegado a párroco punitivo, molesto con esa pesadilla en perspectiva que calculó insufrible, de repente pasó del desencanto al combate, y si entonces programaba su radiodifusora de onda corta contra la hermenéutica de móviles convencionales, fue por concatenar un giro novedoso al esquema teórico a cátedra desgastada lo bastante simplona para durar demasiado, pero ahora, socialmente coaccionado, olvidó sus libros y retrajó al después conceptos catecumenales al respecto. Tamaña compensación ontológica lo apasionaba sin reparos, y sabía que sucedía gracias a Juancha.
- entonces, ¿quién hizo todo esto, acaso el gobierno?
Sobraba decirlo.
- no en tanto, cuando la tierra treme su poco nosotros temblando de miedo ¿a quién acudimos?
Tic en el gesto, sus sermones proclamaban de inmediato por una buena siesta que los repare, e imágenes que falten son modos de un asunto que nadie infiere o no se atreve a decir.
- ... aunque para medir al ser humano necesitemos además de lupa y telescopio mucho de esto, y lo repetía varias veces por domingo de la misma manera, constricto, empuñando la mano derecha contra el pecho, inmerso en una ridícula convicción religiosa.
Juancha aceptó viajar a la capital pero eso si hasta con el último del total de engendros propios, ajenos y putativos. La caravana de nueve carromatos se reatascó en las zonas pantanosas, llenó un vagón expreso y provocó tal confusión mientras embarcaba y desembarcaba que las estaciones retrasaron un día las rutas.
- treinta y uno en pértiga.
Gonzo, su hijo mayor, también salvajemente poseído por el juego, sumaba en contra triplete flopeado al siguiente lance.
- nada como la lealtad heredada.
Asistieron en masa al teatro por la presentación a cinco manos de la sonata el Pérfido Libertino, y el pletórico coro compuesto del baño de señoras en noche de joyas para la sátira en solfeo la cafona de mi suegra zarandea un macacón.
Mientras tanto Faísca se encargaba de los niños menores, Aurora la pasó inhibida por estar si cabe decir a solas con él, serena y evasiva, le contaba sobre aguas pasadas trenzándo suavemente sus largos cabellos pardosos mientras pretendía disimular miradas sinuosas.
- porfiado, le musitó al más pequeño de todos, el Pucho, que lloraba de mimos en una impresionante rabieta voraz.
Y eso en aquellos tranquilos días de ocio citadino que fueron casi dos meses.

Plazas y jardines caseros como pintados, sombrosos, en pleno mediodía.
- ni aquí hubo urbanista tan parejo al que se le ocurra plantar tres piletas diferentes en la misma diagonal
- si no te gusta cumple con tus cosas pendientes.
En la despedida la harta sincera hospitalidad de los monjes colmados de regalos por Juancha.
Fue un largo, feliz y estropeado regreso que llevó cinco días y medio.
Difíciles sucesos insinuaron interferencias que por acá en general se importan. ´Suculento y Furibunda´, alias de la pareja atolondrada que simulaba ser el poder, estaban en pocos meses tan condenadamente ricos que bastó un decreto del primer ministro coronel Peláez para revertir al pasivo sus falseos ante la historia en pantalla.

Es fácil enamorarse del diablo, logra que veamos lo inexistente. Cuidado con el color del fuego.
- el ser humano traicionó el alma del Jaguar emplumado y por eso sufre este infierno de mierda. Un borracho lunático lo repetía a gritos apagados pero todavía con aliento, al borde de las ciénegas en seca montante abajo.
Simpático, de copete tostado, menudo.
A veces la frase ronda sin captar calva siquiera, hasta que cualquier desmesura la embarga a propósito. El pedestre en mención toma impulso en bríos de una nueva versión de una extraña cátedra que pomposo llama ´onomatopeya analógica´, que entre otras perlas escuetas tenía cosas como: que el exceso de formalismo textual inspira temor y no sabiduría; o que dichos aborígenes le llamaban tribunal del pacto a un extenso y grandioso lugar donde radiaban muchos hepos animados entre la más impresionante variedad de matas bajas y flores silvestre que hubieran en el lugar; los guerreros feroces eran remotos y estaban contenidos por las ardencias climáticas de la selva brava; y que en el ambiente reina hoy una especie de infelicidad impiedosa de las que duran para siempre; habla de torrentes, quebrados de marantas y mandoblos, cascadas milagrosas, por los montes cadenas naturales de taxos atestados de orquídeas multitamaño, garzotas de penacho, palmitos potables, catungas de ramas gigantescas y tantísimos sonidos de miles de aves de picos variadísimos y bulliciosos llenaban los vientos. Y para colmo fórmulas quasi alquimistas sobre canoas telepáticas, flautas que acarician el silencio y pezones de tacto curativo sobre el eje primordial del ombligo. Al cabo fueron disertaciones en pauta virtual.
Desde la más profunda penumbra unos ojos de lobezno admiran las órbitas lácteas y perezosas de la gran vía estelar mientras las criaturas nocturnas se aparean y los insectos a lomo rastrean el olvido.
En suma, los nativos hablaban un lenguaje litográfico de verbos progresivos, contaban preciso en decenas abiertas, y supieron interpretar a su singular manera cómo cada criatura plasmaba la floresta corazón adentro. Herencia común del colectivo mitológico que desapareció con ellos para después caer con los árboles que salieron talados río abajo.

Entraba en vigor el voto coercitivo y obligatorio. Los sustentáculos represivos del acoso policial, foros sumarios e intendencias itinerantes, quedaban abolidos. Por ser entidades de arbitrio por imparcialidad prejuzgada. Ni tampoco se convertirían en instancia de artes lo que siquiera pretendería grado de botadero. En qué estaría pensando Dios cuando creó la raza humana

Juancha los tomó hacia si en un intenso abrazo. El gitano Faísca era su hijo más fraterno y soñador, un cabezón digno de toda confianza. Se marchaban para siempre una madrugada nítida y helada. Aurora estaba desgarrada pero contenta. Los tres cruzaron sus semblantes en perplejo ahí donde pasearon sus caminares más extenuantes y retuvieron para sí esa sensación compartida, mas Faísca no pudo evitar una mueca de tristeza, cual un sopetón de latencia directa un tanto temperamental.
- nada me consolará después, ni siquiera saber que los milicos recibieron su merecido
- y lo dices ahora que empieza mi paciencia como director de escuela.

La silueta del pescador sobre su panga de chonta en plena calma, puesto con posturas macizas agarrado a una atarraya interminable y soñando despierto con la hora de la siesta.
Pura amalgama en porcelana. Pero sobre la ensenada había un bloqueo, ululaban buitres, efectivos e informantes, fue una larga noche con el acoso exhaustivo entre cuello y cogote. Hogaño condenados a soportar un porvenir materialmente caduco ya desde aquellos remotos años perdidos en el sopor.
Hacían siglos que la luz chispo el flogisto pero aquí todavía no llegaba su lumbre. En una ecuación binario basilar fuera: lisis sujeta a bandas pasivas al once por punto uno anverso a algoritmo randómico.
- anda, rebuzna, digo revulsa lo primero que te venga al saco
Lee alto y pausado: - señor cura, espero que nos permita un ápice de su didáctico tiempo, ya que queremos proponerle ante el alumnado en pleno que nos inicie cuanto antes en la materia de ciencias sociales y antropológicas
- buen preámbulo, pero no era necesaria tanta formalidad oral, bastaba pedirlo, en fin, la pseudo ciencia ilustrada y el charlatanismo al menudeo tornan parcas las principales ideas al respecto ...

- me los va a volver locos, hace tres meses todo el día en clase o encima de esos dichosos libros, si, cualquier día hasta me los trae castrados del mate, en especial con las niñas, ni tampoco me los castigue tanto padre, usted sabe que chicos ríen de cualquier tontería o peor ... ustedes dos pendejas todavía no escarmientan con esa radio transmisor ¿verdad?
- y también telescopio
- cruceros y no sé que más, yo sólo veo un montón de estrellas
El relato continúa después hacia un momento profusamente espeso.
- equivalencia nación estado, dos puntos, nociones contrapuestas y constituidas diversas en una misma esencia previa de gestión pública como método fijo para la ruina general anunciada, porque contra cálculo actuarial alguno, coma, el equivalente a la fuerza real encarnada en el poder como gobierno de turno, comillas, conforma apenas el estado para aprovechar la proyección del término nación, coma, e instancia política temporal así convertida en azote ético, tabú y tara sexual. Punto
- quizás debí añadir ... y masa de figurantes sujetos al sofisma, basta
- con qué sorna ignorancia los muy bestias argumentaron en el relato del escrito ´total falta de cuestión al respeto´
- estorbo, milagro ni ocho cuartas, semejante diluvio fue lo que empapó los yesos de la venerable señora de como se llame.
No obstante, aquel maestro llegó hasta los límites de su profusa imaginación geobiofísica y contuvo de a poco sus finales palabras de asombro ante lo que acababa de afirmar.
- parece coronel, que a sus enemigos les brotó crudo lo fantoche
- sin duda
Y pensó: ¿cuándo como dices descartaste algo por demolición o hiciste otra cosa más que prometernos un culto personal al ego? O hacia donde se debe ir para encontrar lo mejor de uno mismo.
- soy Dantas Ceré, el respondón, radiodifusión dinámica con prensa libre, retransmite radio Lomas, la sensacional Petunia Salguero nos canta, Te haré venir hacia mí
- tamtán ayú, rúmbame la buena papaíto
- las mujeres baratas son por las que más caro pagas
- muchos pasos en falso se dan antes de quedarse quieto.
Yerma es la pampa. Rémora declinativa. Bucle en pastiche.
Un campesino oyendo las ondas de la ciudad es como una cinta sin melodía, pobre hombre hecho de una cruel materia perecedera, carbono incandescente.
Apenas obtuvo la frecuencia, el joven editor conectó el micrófono al discurso estridente de filón atmosférico y fantasía remota que se filtra en los oídos tal como si fueran colores de una flamante longitud tonal, o tal vez algún colmo lumínico abstracto que retiene las hojas no escritas del ahora.
Ya congregada la curiosidad, el ambiente dejó se oyeran noche adentro las canciones de su colección de acetos en regular estado, y con la novelería en estreno hubo comparsas improvisadas, serenatas, comedia y bailón.
Miran pero no hay uno solo que vea, pero para muchos hubo ni resaca.
También resultaron un fenómeno del senado, empate a curas y abogados, ebanista, dibujante, otros primos trapecistas, una alcaldesa, bastante madre, ninguna monja, una señora juez, tumberos y timbaleros, y hasta el gran mongo de la quena.
Todo se reduce al mero deseo. Entonces la voz que escucharás en tu cabeza no será tu conciencia sino miedo.
Y la Rinconada quedó plasmada en la foto vieja de un caserío bucólico, y la mama Juancha resultó ser un río que iba sin acabarse, así como las nubes, del mar a la montañas.