domingo, 14 de febrero de 2016

Sagas - recital insondable a tres bandas.



Tongo

Humillado por la realidad dice: ni siquiera tuyos, de nadie, yo no voy hacer hijos para que este mundo perverso me los acabe devorando

- ¿matarte?... en realidad no lo hago porque solo me perdonarían con la cárcel

- pues entonces dedica a otras tu maldito dinero

Parecía una trivialidad menos de las revistas de prensa rosa con los ingredientes esenciales: fama y extravagancia.

Exclusiva. Pecos Cimarrón se divorcia.

El turbulento personaje se llama Amarildo Menises. Nació hace tiempo indeterminado en un pueblecito remoto del norte, adonde nadie imagina cómo salió del mapa Pinjapimgo.

Sus primeros recuerdos se centran en el desierto al borde de las minas de azufre y los enclaves de salitre. Hay una mecedora coja, la hamaca de siempre y un barquito casi imaginario encallado sobre el lecho polvoriento de una laguna fósil. Luego otros puebluchos como el suyo, y la guarida de ese asqueroso veterano de la vida que por un mendrugo lo explotaba sin misericordia.Inciso.

El gimnasio fue su único hogar en medio de aquel entramado caótico de callejas laberínticas faenadas por canallas sin escrúpulos y apestosas a mugre rancia. Allí anduvo en un mismo cuerpo dos apodos. En un santiamén pasó con méritos propios enclenque a mariapalito.

Entonces ya denotaba una mirada feroz. Estaba chato de facciones, grueso y bembón. Aún no lucía su robusto trajín de cicatrices, anillos y charoles que después le dieron un aspecto de matón de chirona.

Aprendió que mientras demasiados se creen importantes y se suponen el gran muco, apenas nadie garantiza el negocio.

Preparaba un ensayo que al poco se haría cenizas por cuenta propia, Pompa, daba inicio, las flores bailan al son de la farola mientras el viento remece aquestos pétalos surgidos del ensueño de un momento difuso. O traducido al babélico: baste intrigar, empeorados por el pánico, son los estruendos de cuando esto al fin se caiga.

Al borde del boletín continuaron charlando varios cafés con roscones al hilo, sobretodo de xenofobias y encontrones diversos.

Omayra Bustillos lo espera sin calma. Todavía no ha madurado una cita entre los cónyuges interdictos y la farándula ya tiene anunciado su veredicto.

Consta en suplicatorio ante el juzgado segundo de instrucción ordinaria, que la mencionada señora deniega al deber sacramental de procrear hijos bien sean del demandante o de cualquier otro varón que lo intentare, así también la interrogada declara bajo juramento de ley a llevar dicha carga en el sincero convencimiento que, según propias palabras, ‘es un mundillo ulterior con gente expuesta a una saturación posible solamente parecida al infierno’. Argumento cuya comprobación queda sujeta a un peritaje procesal.

Y sigue: ‘Cansada -errata en el texto-, estilista, dice lo desea y respeta como siempre aunque jamás para permitirle un hijo. Que no gustaría ser cómplice en semejante crimen y alega una tal asociación con fines innecesarios. Luego, ensamblada por una asociación feminista registrada, se sintió mejor, ‘a vuelo de cóndor’ (textualmente, párrafo con veto al emblema patrio) y dispuesta.

- señoría, tanto aforismo concatena adrede una serie de cuestiones nada involuntarias de afectos crispantes sobre el cliente, quien según su abogado responde como un varón ejemplar y que en cuanto a las aguas del tiempo es preferible callar.

Interrupción cautelar. Señor secretario, prevenga esto con un aclaro interrogante semántico. Prosiga.

Que no precisamente falta recurso ni sobra perspicacia… Las ideas profusas del abogado defensor aburrieron largos veinte minutos más.

Quedaba ella y una corte de picapleitos en profusas corbatas coloridas.

Acaso la salpingectomía preventiva, se preguntaba la defensa, no supone acaso un riesgo de nivel vital.

Tal cual libertino que duerme una cruda, el argumento era mejor una vez expuesto. Luego rebuscó un ‘defecto demográfico en corral rateril’. Todo un absurdo imputable para nulidad que irrumpió en el tribunal como una ráfaga. Manera cuya figura entraba en vehemente contradicción al tinglado de otras argucias que permitía al tribunal un delator por circunspecto. Después hubo algún desacato pasional que provocó el receso de la causa hasta nuevo aviso.

Titulares matinales de la prensa conservadora: Audiencia procaz; Continúa la farsa contraceptiva; La cacatúa no desespera; Una condena segura.

Un largo pasillo de puertas cerradas, ventanales con parapetos dintelados, y al fondo, sobre pisos de diseño oblongo, una muralla de archivos entre dos oficinas.

Ambos amagan ante el saludo.

- te deseaba pero no para eso y lo sabías

- pudiste ahorrarnos esta farsa

- arremete y seré tu esclava, aún estoy perpleja

- ya no tienes con qué presumir

- le dicen cobardía

- cuando es solvencia

- barata!

Tal como en un truco donde no se advierte lo que acabará sucediendo cual anticuario de prejuicios propios de quien apenas ha sido un campesino forjado así mismo en los barrios bajos de la ciudad. Se remonta a aquellas épocas de voceador del diario El Siglo. Son veces que busca alimentos en cualquier resquicio opresivo o se entromete en un acceso para devolver las ansias como hipos ulcerosos. Aunque forjara lo suyo exige esa promesa resuelta tras años de golpizas y luchas empatadas.

Una mañana ya remota don Magdaleno le dio empleo como utilero. Iría del mercado al gimnasio con la misma facilidad que después le maduraba encerrarse sin guantes por unas monedas contra cualquier grandote.

vamos muchacho, humildad de campeón, mantén la guardia y el ego bajo las suelas, dale fajador, no traiciones tu estilo.

Fue poderoso porque sus puños los eran. Cree que la gloria le sucedió un lunes a medianoche. El retador poco cotizado enfrentaba al campeón del gancho fulmineo. Los expertos daban por ese insignificante pero velor y fibroso retador las mismas posibilidades que ninguna. Pero los defraudó en apenas tres asaltos. Esperaban menos potencia a tanta finta y juego de cintura. Desde entonces supo estupefacto como no se comparaba la fama a una ortiga. Después tuvo peleas tan duras en defensa del titulo que las obnubilaciones y los tinitos confabulaban su mente semanas enteras. Aquel negro Rocota le provocaba pesadillas recurrentes.

Semblanza para los que presumían de cuerdos. La indecencia en penumbras ofreciéndose al sexo montuno. Posdata.

excusas doctora, valga la advertencia por prevenirle pero creo que se nos incretó el texto

evidente, porque como veterinaria convencida me acabé casando con un animal.

Una hojarasca borrascosa suspira caimanes sobre el Aragua. Hay como sabor a sendas. Una doncella vierte sus cabellos al viento pero ensueña contra la ventisca. Tiene un ramillete opaco donde le penden flores rotas e hilachas de musgo entre brotes de setas cobrizas. Ojalá que nunca más su furia vuelva de colmar tan tremenda ira con esas ideas cual piragua a la deriva en el aguaje.

Los sensacionalismos capitularon de bagatelas y chismes las mofas al escrúpulo del caso. Tuvieron acceso a una versión previa de la sentencia sin dictamen cuando el juez anuló íntegramente el proceso por filtración de informaciones sumariales reservadas y encerró el caso hasta obtener para ambos interesados nuevas garantías de imparcialidad arbitral.

Menos mal que enseguida se precipitaría a bala otro flamante escándalo de adulterio político. Era la esposa del generalazo en exclusiva contra toda su escolta personal. ‘Y si se enteró fue gracias a su suegra’. Pero tampoco cabía que el jefe de los servicios de información del estado le ocurra algo semejante ante sus mismas narices. Una auténtica caricatura marital de magnitud pornográfico-política.

El pobre hombre fue durante meses un consumado cornudo sin reparos. Entonces los acusados juraron que la orden fue castrar. Corte marcial gratuita -insertese aquí publicidad para peluquería canina- y la doña alega impotencia indiferente del cónyuge. El general renunció, pidió los fulminen y se declaró impune.

Porque en el juego de las apariencias solo cuentan los golpes bajos, o tal vez ocurre que una relación irregular es sentilmentalmente prescindible.

¿Hubo trifulca entre el minero mendaz con los pantalones al revés y con tirantes en las orejas, confrontado al intelectual del concubinazgo omitivo, o fue la más ordinaria y poco ética intromisión en los asuntos personales de otra famosa y sujestiva pareja?

Acaso sólo demasiado metiche por pedestre. Ni se pudo pedir menos y hay menos a reclacar. Entonces quizá hasta las hormigas fistiana tenten su rato para bailar. 

Candaña fueran una familia mestiza puro longa -se dice del cholo cruzado entre macho incolor y muchas víctimas aborígenes- que provenían de las zonas altas del Tolontag y que ahora, al menos tres de sus cinco ínfulas perdidas, habitan las populosas barriadas de esta intrépida metrópoli colgada en la gravedad decadente de pendientes montañeras, sobre rellenos de basura donde antes hubo quebradas cuyos duendes aún disipan el silencio con extraños cánticos y bailes solo para quien sepa escucharlos a baja frecuencia: colibríes, lagartijas y matorrales; percusión con vientos de sorongo, caña y rondadores.

Visto que lo inmóvil se torna casi invisible puede afirmase que el ruido fenomenológico los aniquila por entero. Huellas luego son secuelas del ahora y un concepto fantasiosa manifiestamente absurdo.

Quimera, meteoro e infamia. Piernas al compás del ojo veloz.

Nadie puede domar el pasado, peor pervertirlo, tan vasto cuan incomprensible sucede una vez para siempre y luego se repite con una frecuencia cuyo tipo rastrea lo presente de manera que se acumula en un vorágine de cualquier transcurso, anterior o actual, presto u ordinario.

Así, el universo visto en oscuro, resulta ser la cuarta dimensión de aquella profundidad sin duración, varianza o secuencia manifiesta capaz del ocupar su inalienable todo.

Rusticio Mercurio, nombre sin registro para la fama musical imperdurable y buscador incesante del ritmo en su rumba, sostuvo una audaz armonía que interpone cuerdas, vientos y voz.

Trompeta, mujer y songo -instrumento antillano nativo de forma tubular similar al mongaso prieto- impreciso. Pues bien, el tema es que se consideraba al asunto enconado entre dos intersticios variables que pueden regentar los pulsos del acorde variable sin suceder.

Material a interceptar; parches previstos en números que capten la exactitud del acorde punzado.

- los machos hemos de admitir que manejando el mundo hemos sido un complejo desastre

aún me parece una visión abrasiva de los hechos concretos

- me refiero al matriarcado como tal, claro, si verdad pudiera discutir objetivamente hablando un hecho perceptivo cualquiera, y sin embargo, admito digamos, su legítimo derecho a la extorsión

- ni cosiéndote el culo hablarías tanta mierda

- tan adelantado te encuentras que para ti el día empieza siete horas antes que para el resto

- es el uso horario

- liviano pero reacio

- y algo sobrado de canas para la edad

- ante semejante dependencia hay todavía mucha soberanía a enajenar toda una felonía.
Esta última frase que imitaba una interrogación en timbre sarcástico resultó ser un quejido gutural de lirismo recoleto en señal de choque.
La paradoja quema las manos como una tara cuya usurpación supera el procedimiento mismo, aplicado por y para la autoridad de fuerza que el sistema perpetua metódicamente a base del valor implícito expreso de cualquier objetivo, nominal o variable. Y ningún intento de resistencia minoritaria prosperó. 

Un anecdotário del renegado. Imagen residual de realidad compartida. Jamás creyó que sumir para siempre fuese algo mental más tedioso que posible. Tal vez pronto se sintió envuelto en los marasmos de un regocijo previo cuyos únicos motivos verdaderos estaban entre su comodidad y la añorada brisa marina transcurso del día venidero. ¿Infame exclusión o simple cobardía?
Y así como todo en esta vida pasa a ciclos variables dependientes del acoso al dinero, le sucedió de pronto que justo lo que no hubo previsto, un alma de presencias vacías con habitaciones ausentes.
Pastor de mentes a soslayo, Manuel, mínimo de estatura, bigote indescifrable, aspecto de burgués sin memoria, histrión de gusto popular, oculta por evidente antonomasia entre la ignorancia general más profunda y culposa de punga nato y criollo sobón, una panza vadia a efectos necesaria para la ponencia del aculturamiento importando desde los sótanos imperiales de impronta neofeudal, que a pesar de la sospechosa velocidad tecnológica apenas cambió de momento.
- el matrimonio, mis soberbios parroquianos, es un asunto que empieza en el lecho de los instintos y culmina en cualquier juzgado infestado por muérganos. Oh... si eso es amor por dios no me quieras.
Gámbito nace, tra-baja, sufre y perece arrinconado. Deslumbrado en su revés, inscrito en piedra, nadie se jacte de haber logrado tal derecho, al cabo es toda una semblanza de semántica hermética.
Era cuando definitivamente se impuso su sino. Tardó en comprender que lo hubo roto en decadencia, que aquel cálculo de principiante fue tan temerario cuanto las circunstancias que lo indujeron.
Por fin, una noche profunda y tibia, desapareció entre tinieblas de mangle y estero. Quien escupe mientras boga nunca vuelve.
Desde allí mismo se oteaba el imbarajable rumbo que hubo tomado su destino de posta en perspectiva distinta aunque menos dicharachera.
Presagio fanfarrón luego de una jaqueca por jerga filológica. Entonces traspasa el umbral temerario que rige trepanante en su memoria errática de árboles que flamean al viento en tonos forasteros.
Acaso algún se sabrá si esa tal perra fue la loba dominante que en pleno invierno tropical devoró a la dueña de su camada.

sábado, 2 de enero de 2016

Un chalán en el pantano


Junio 16, 1982. Ciudad Oeste. Dos agentes de seguridad homosexuales se juran amor estéril. Verecundia. No muy lejos de allí, un hombre canoso alcanza el vacío en un sitio cercano al canal del corte cinco de la central hidroeléctrica de río Desecho.
Sucede en donde se parte un continente geopolítico, al final de una historia reciente, tropical compuesto que incluye espejo, moraleja e intriga.
Panadero. La represión aniquiló a su familia; mujer y dos niños, y a un cuñado que confundieron con él. Sospechoso de subversión había sido torturado, cargado en andas al patio del complejo militar y abandonado semidesnudo al sereno. Al amanecer creyó escapar cuando salto un muro con la ayuda de un cabo veterano de la guerra del Cacho, y huyó de hinojos hacia una deriva con identidad nula.
En un giro dramático, la mentira que reniega de la realidad se apodera del gazapo a rabonas. Pamplinas, pero ¿quién desapareció al preso?
- qué, ahora a usted le pica la bragueta
- me molesta esa musiquita
- una pena porque limpia toda clase de heridas.
Impertérrito. Lo habrá volado el cóndor es un decir plausible acaso perverso y hasta tibio, cuando seguramente es un asunto sucio que no tuvo ultra ni bastante padre que lo condene al limbo.
Un clásico de la corrupción populesca del crimen hediondo dice que el soborno queda empate entre los arapongas de concreto y una bufonada elitista en posterior gangrena neofeudal.  A su vez, su refrán soberano afirma que el pudiente lo es mientras el resto no aplaudan tanta suerte.
Muñeco malévolo, arbitrario e impune, circular o perplejo, no hay manera en viceversa alguna que esté en jaque con el pretexto de la plata por la patria.
Logia a fojas cero, cábala imperceptible, porque se ha de volver al pasado a través de una sucesión de hechos profusos, signo y elemento natural señero al lado de lo que sucede a partir de la palabra rota. Dígase también que hay vidas peores que la tortura con cárcel, según se colige al tenor de la idología -por oximoron de ídolo- imperante que parecer se dicotomiza en un truco sucio entre el poder y el dinero. Excepto materialistas perfumados cual cajón de sastre, o aquellos quienes lo aparentan.
El saldo fue hipotecado a una fiducia golondrina y resultó ser la cota del argumento de una anécdota parca cincuenta mil muertos después, porque justicia y ley tienen poco en común, a no ser un emisario sin portador en noche cerrada.
Colusión invisible que advierte a los andantes lo exponencial del caso interrupto. La feria de la farsa sin peros en la lengua que se dice espantosa, inmovilista y arcana. Juntos en una larga mesa noctámbula, acompañando el atardecer, al paso de una calle vacía bajo la era urbana del marcado vacunal libre.
Y en contrapunto bohemio, fatal e inexorable, la cara paladina del último senador biónico mientras brotaba frente a sí mismo y su ego salvaje una honda lágrima fingida, auténtica perla falsa del fachismo petulante.
Pero fue el enorme poder de la casualidad la base del incidente, porque la lucha permanente entre el individuo y su estado impositor hacen del individuo un ente somero sin alma contra tal sistema devorador de carne humana y dinero, amasijo tambaleante cuyo entorno común son la ley piramidal de la creación a colores monócromos, sabor amorfo, pasivo del espectro hacia senderos deconstructivos de la siguiente página en blanco.
Dictadura tórrida del ogro sintáctico de carácter mixto e intriga carente. Un viernes cualquiera, la ciudad se desvanece en pleno panorama tercermundista mientras se desplaza hostil sobre las nubes saturadas en gris un sol mayor naranja oscuro, mistura de conjura contaminada, placeres inequívocos e infamia militante. Mucho dicen que jamás pasó semejante ocaso poético, pero resulta que lo profuso es ahora olvido permanente que la verdad a medias encierra una de sus formas de hecho paradoxal.
Cangrejaiba maestra en la frontera de lo absurdo. Información adquirida directamente de la fuente en soborno de arrebato mutante. Un aire tibio descongela el frío. Regeneración espontánea de prietos e indios, mangles y páramos, hoy manigual gris entre un verde palenque repleto de basura, ratas e insumos podridos. Árbol tomado del país que se desmorona alcantarilla afuera por otro aguacero de mitad de día.
El señor ministro todavía no acababa su orgasmo sobre la señorita enésima mientras juntos roncan una borrachera forzada. El aguado, como lo conocen, es un lugareño típico, falseta pero en efectivo de las arcas nacionales del poder maníaco.
- otro apóstol del amor, supongo
- uno más, amén.
Es espectro está inmóvil junto a una chimenea crepitante de ladrillo y piedra. Un candelabro con cinco velas destella una luz cansina que hacen aún más denso el ambiente hermético, e ilustración del típico abuelo cordial que bebe a sorbos cortos licor artesanal de jengibre, mientras evoca remotos pasajes al olvido.
Al azar, resultan rastros taxidérmicos difusos en una cabeza hecha trofeo de paz, huella tangencial pero indirecta y fundamento del relatorio en cuestión. Diferenciados los componentes, se concluye que los restos no fueron ahí escavados y que brotaron solos.
Opaco demagogo, si cabe hombre acción violenta, arrastró taras germinales y desafíos inicuos hasta seccionar el orden establecido con magia negra, grampos teleféricos y otras perversiones lujuriosas bajo un círculo procíclico de carestías e incompetencias.
A pesar de los demonizados y casi exactos informes de prensa, la logia octagon66 inexiste como tal aunque su poder resida en la constitución misma.
El término común sería aborigen, aunque ahora su acepción específica sea cholo, longo o runa. Pero esa película perdida se tituló Troncha Tuca, la protagonizaron los de siempre, comodoros en tinga, y culminaba con un relato lineal que decía por favor regrésenos el país que se nos robaron al contado.
La censura la catalogó como un melodrama incandescente ultralujo. La estelarizaba Matilde Capiche, trigueña, febril, esbelta y prosuda, incapaz para el amor y obvia en sus sentimientos a la intemperie.
- pata e palo, pasa tu merienda
- mañana.
Entonces resultó muy prosódica, con una morfología de carácter asexual a pesar de semejante protagonista. Un ser plumífero anexo que se desarrollara al cambio de contracciones catatónicas.
- y entonces lo suyo se acabó por nunca
- mejor dígale candela.
Se parecía a un ave forrajera ya extinta y poco sociable a la que llamaron tirano del paraíso. Se solía esfumar en medio de una tromba de plumas inclaudicable. Cuando fornicaba lo hacía apoyándose sobre el ala dominante en forma de punta. Efectuaba migraciones sazonales volando días enteros a kilómetros del suelo sin piso.
En una lunarada capariche, su autor, el profesor Admirable Borbor, pulcro bajo su personalidad de beluga hosca, luchó solo otro invierno contra el tedio diluviano de marejadas sucesivas. Aquellos días de noches fatales hubo caído tanta nube que incluso las plantas más verdes estaban saturadas y los insectos condensados por la humedad crepitaban apenas unos minutos antes de caer fulminados. Mestizo de páramos tras pampas secas reventó valientemente. Quién imaginara siquiera que su nombre de pila venía del bucanero que controlara las rías del amplio delta que tanta agua de vez en cuando borraba del mapa.

lunes, 13 de julio de 2015

Onomatopeya de la muchedumbre solitaria

" La formación y el uso de las palabras que imitan los sonidos asociados al objeto o a las acciones a las que se refieren. La propiedad de una palabra de sonar como lo que representa ". Inquirir. En honor del agua y todos sus sonidos dicha sea esta palabra.
Contrasentido para barata.
Dignísima hija de su inteligencia vegetal hecha madera de bosques y hojarascas.
Preludio para una renga danzante: entona la morena moma.
Y aplica aquella luenga táctica del vendedor de sueños.
Si el hombre no resuelve, lo hace el diablo. Dios echa sentencia: ni una vez a cero.
El momentum en que se hizo la vida también se inventó la usura. El árbol exigió del follaje algo de su savia caída para dar sombra al suelo. El mejor enemigo le dedicaba pues un silencio ensordecedor lleno de aroma. Flor bien hecha pero mal concebida.
A veces la gente pierde la inocencia de la manera más estúpida posible.
Pero para semejante grupo de oriundos era como una predica parabólica en alta mar.
- los verdaderos pescadores somos desdichados en tierra
- amargo y dañoso
Pensaba que se debía al esfuerzo de las piernas al caminar tanto.
Palabrejas intelegibles que significaron dosis.
- eres un intratable resentido social
- la vaca mañanera nos da leche y el jornal, en cambio la gallina vespertina pone las tortas y el maíz.
Visto desde la playa una madrugada brumosa, el pueblo de casuchas de caña y balsa parecía otra mancha tejida al azar por la brisa y el moho.
- ¿libertad?… punto de orden, creen que fue una revolución pero yo digo que fue apenas pataleo de ahogados contra la correntada oficial que los llevó directo al carajo.
El guitarrón de don Próculo y la voz carrasposa de Pancha ambientaron el funeral del joven pescador, mientras, en el embarcadero, dos pangas preparaban los aperos para otra jornada mar adentro. El miedo a lo profundo y oscuro sólo mata de hambre.
En viaje hacia la profundidad de si mismo, el océano, inmenso cometa interno, vuelca su furia pasmosa contra la costa lejana.
Al principio los espectros eran doce, pero tres de ellos se quedaron rezagados en algún valle escondido por la sed, luego, bajo la soberbia del sueño, desaparecieron sin hacer concesiones a la niebla, y ahora apenas resultan el vago antojo de lo que no hubo.
Es la leyenda del indomable pez bonsai.
De vez en cuando, inexplicablemente si se quiere, unos ojos claros y malévolos posan sus impunes deseos sobre ciertos lugares solo para darles nombre y una razón que nunca por lo demás necesitaron.
Será debido a que todo deseo va calcado con esa resolución impertinente hacia una inefable fatalidad.
- pues lo he sentido tal como una madre
- ¡que dice don Raye!
Hablan un plenilunio atosigante y denso. Habían callado hasta los grillos. Una crespa de meros pasa atada a la superficie. El viejo dormita pero ya los hubo olido en el oleaje. Se incorporó sin apuro.
- carne blanca.
Durante la transición uno cree que trepa la montaña, cuando lo que ocurre es que ella a veces permite escalar su lomo inabordable.
El último esclavo liberado era una mestiza centenaria, mantis de pobreza y calma.
- no se sabe de donde provine, cuantas manos la tocaron ni para qué, es simplemente intangible
- repetitivo, circular, son los seres y el poder de un continuo y voraz sobresalto de una rueda en desgracia.
Detrás, del otro lado, el milagro de la tierra se renueva con el agua, por el aire, en el mar y en todos sus ríos a cada instante. Es el sur inabarcable, la frontera cuya forma de hembra flota, surca o pasa bajo una inmensidad sideral cuya cruz queda estampada al borde del mundo.
- como cada uno de los días que te faltan por morir
- ¿tantos así, buscona? E hizo un ademán cansino.
Entonces los gobernantes del golpe blando y mano preta repletaron de billetes los once vagones del tren expreso, sin imaginar siquiera que una semana después tamaño dineral apenas sería papel confeti, basura cara o ni eso; una reforma monetaria sorpresiva le puso cualquier otro nombre y le quitó todos los ceros posible al circulante.
Matices siniestros que iban del demagogo al protopresidente, del califazgo al interinato.
El viejo guerrillero terminó de afeitarse antes de entrar de un portazo aciago en la historia oficial. Desde su ventana la selva parecía interminable. Apenas si supo que fue al revés de la verdad y en contra de muchas vidas; negociar esa paz capciosa también era una forma de lucha; alguna vez los valientes han de ver la cara al enemigo y escucharlo sin temor; aún no lo mataban las balas de papel periódico o el tiempo transcurrido en la montaña acechado por sicarios.
La trama había elegido a sus interlocutores entre una maraña de egos. En silencio se rindió ante la patria ingrata sustentada en los restos que dejaron tanto combate y algunas heridas. Literalmente, por siempre, cada uno de ellos guardaba su particular secreto. Esos cuantos fusiles robados dispararon en vano.
Extracto puro de paciflora, hosco y pálido.
Victoria de los conquistadores… señoritas y señorones. El palanque cae hacia un canal estrecho, subjetivo, casi azul. A su vez, la montaña, enorme, el sol recto y la certeza, quizá pretenciosa, de salir de una pesadilla eterna que hacía arder su espíritu renegado en los fuegos del averno sobre un dantesco piso de oro arcaico.
Estaba solo sin ejército ni muletas, con el recuerdo de aquella mujer de mirar penetrante que le susurraba ecos lejanos, que le decía en un criollo gutural que no fue el mejor sino el único, que después suyo al pueblo llano sólo le quedaba rogar por otra chance al cacique de todos los seres.
- sé que los tales patricios son unos gamonales embusteros. Dijo y se tragó en silencio la mueca.
Toro colorado en gato sagaz es igual a luna gris.
Desembruja Churoloma, ya no tienes quien te olvide.

Atisbos.
Error de identidad - rémora y acepción a zancadas en un pueblo azotado por el viento.
Pete Clarque III, caricaturista profesional, apuntador para la orgía consumista en una cadena tiendas nacionales, desvivía su castigo diplomático en la ciudad más desvencijada e insana del planeta sur, Penca y Mendieta esquina, un mil novecientos cuarentitantos.
Desdicho fue por él ese epíteto de república bananera, marca de água de aquel refrán; esclavo de lo pendejo, domo de lo calado.
Causa fue afirmar lo que escribió pseudo-catatónico en una cárcel de lujo, otro tiempo del amor plutónico. La interrogata que resulta en el idioma kure. Pixado, nato, después surgido en falta.
Y la fábrica de billetes agotaba, mísera marranada, hasta el último de los próceres con una suspicacia cuya velocidad pudo farsear al mismo espacio-tiempo.
El hombre que echó a la basura un boleto premiado de la lotería sufrió la gran suerte de lo que nunca sabría, por acaso confirmando la alcahuete anécdota de quien ganó esa partida de ajedrez contra el destino.
Sospechaba de primera mano que personajes límbicos e híbridos como el consul no saben lo que es ceder, y aunque tuvo razón se equivocó, antes cambiaría la polaridad del campo magnético de la Tierra que semejante cabeza ávida de protocolo cual aquella ya calva, colorada y entrecana.
Un poco explica por qué las retaliaciones son tan veloces y están ahí antes de un vuelvo como si fueran el último mañana. Una rapidez definida a cuestión del poder de la aceleración que también ocurre cuando se contrabalancea su peñora.
Así expuesto, el problema del cero es que equivale sólo cuando tiene cualquier otro número delante suyo.
Hombre prolífico en palabras vulgares e ideas sediciosas, el autor calcula que cada una de sus disquisiones pasionales sobre los amores imperfectos fue preterido, simple parodia a la causa de la dama despatarrada frente al regimiento, donde pretende probar que el lenguaje engalanado trastoca la realidad de una comedia afectiva contra el orden irracional, o matraca de la rapanga.
Mientras tanto, demasiada elegancia para tan poca cita: amar y rasgar en un mismo verbo son el imperativo detonante.
No obstante fue un anuncio atmosférico inminente lo que le rasgó el alma hasta precipitarlo al ostracismo. La carencia a pies desnudos, una oligarquía salvaje en permanente punto de quiebre, el egoísmo incólume de semejante verdor paisajista, aquel río latente y casi inmóvil, las noches borrascosas plagadas en un malecón sórdido, y la sensación sin matices de la inmensa soledad ante mismo.
Era también sobre los despojos de quien lloró cuando predicaba el presbítero acerca de la parca cristiana. Lo hizo sin pena una madrugada impenetrable. Quiso que la hora se detuviera apenas unos segundos, los suficientes para disolver el augurio fúnebre que lo trajo a esta tierra infernal. Agosto del cincuenta y tres. Atúfale un calor pegajoso que prolonga su momento más agobiante.
Suena una canción... ella es la hembra de mis raíces.
Es el llamado conspirador del eponimo, Arthur Chanclert. Trata la vida simiesca de un espurio catador de procesos gramaticales que lograron eternizar el olvido en la selva negra de Hunterb. Todo un chaquiñan sagaz y populesco autoria del señor cónsul. Ser invisible es la esencia misma del poder.
La noche ataca con mosquitos furibundos. Los ha barrido hacia el litoral un viento torrencial que presagia otro aguacero interminable.
El decrépito y atrofiado coronel Mayorga estampa su rubrica letrota en el libro oficial de visitantes; entonces sigue una fila encabezada por el comisario de policía, el hombre de confianza de los usureros, algún que otro compromisario anónimo, el vulgo minorista, y gente deambulante que iba y venía. Toda una sarta de esbirros entusiasmados con los sucesos ilegibles del el gringo desgraciado.
Combinaba el enojo que pertuba los sentimientos de intriga, es decir, la lucha estéril entre la pausa del adrede y su amasijo de quimeras, cuyas delaciones y relatos constituyen causa común en el corazón de piedra de las personas piadosas y creyentes.
El guardia jurado Sardino Cevola aguarda impaciente su paga amarga y escasa. Ha roto las únicas botas que tiene, carece de lo esencial, sufre los estregos del dengue, y sin embargo ha sobrevivido a otro carnaval en el bloque pachanguero del bolón sin verde.
Oye decir: no exageremos a punto de inimaginar lo esencial en este asunto, ni que se vea del dichoso laudo apenas un cuerpo con la llaga amorfa que le dejó la vida.
Quizás como el caballito que cargó la campana hasta el Choclo, un poblado inverosímil en la cima más agreste de la sierra perenne.
A punto de niebla la tarde languidece. Afanes de una tierra gélida, hostil y brumosa. Mientras Joselina rezaba una plegaria a las Tres Marías acaecía un temblor magmático de tono gutural. Medio acostumbrada, de su boca brotó un lamento inaudible.
La estratagema funciona en el instante preciso. En términos concretos significa escoger entre el sofón y la sidra, sea piedad o delirio en la noche artesanal de los hechos perversos. Que el silencio guíe su camino.

lunes, 25 de mayo de 2015

Sincronía.

´El ojo con el que veo a Dios y el ojo con el que Dios me ve son uno y el mismo'. 

Las sincronicidades son esos momentos de coincidencia cuando el límite entre lo interior y el exterior se disuelve en el infinito ahora significativo del tiempo presente. Las coincidencias son mensajes codificados provenientes de la inteligencia no delimitada de lo simultáneo.

Siendo el tiempo pura ilusión, la única realidad del tiempo, en el plano del Creador del Tiempo, es el Principio y el Final del Tiempo, que son idénticos. Tanto al Principio del Tiempo, como al Final, se encuentra la No Manifestación o la Muerte Final de todo lo anímico.

Centrado en el ojo pineal o tercer ojo Uno se vuelve el testigo consciente que no se identifica con el pensamiento.

Los eventos no-causales son eventos mentales sincrónicos cuya causalidad postula un mecanismo físico para dar cuenta de las correlaciones significativas entre los eventos urdidos.

La causalidad física y la causalidad mental son categorías de fe, desconcertantes correlaciones que eventualmente son explicadas por extensiones directas del estado ordinario de conciencia, ante la posibilidad que diferentes hechos cognitivos e intelectuales puedan tener insondables correlaciones comprensibles y causales.

Su causalidad específica y sincrónica de ser, representa las relaciones causales y genuinas que somos incapaces de comprender satisfactoriamente debido a los límites inherentes de la condición humana.

La sincronía absoluta es una relación auténtica y significativa entre los eventos que en realidad son no-causales. Siendo la causalidad una realidad mental, no una realidad física o externa que simplemente se observa o descubre, es decir, la proyección de una operación psíquica en el mundo externo. 

Las sincronicidades son expresiones de la naturaleza onírica de la realidad, ya que resultan en momentos temporales cuando la naturaleza atemporal y onírica del universo resplandece y se revela abiertamente, ofreciendo un portal a la lucidez.

Debido a que es tan radicalmente discontinua con la noción convencional de la naturaleza de la realidad, la experiencia de la sincronicidad es literalmente alucinante.

En una sincronicidad, dos sistemas-mundo heterogéneos, el causal y el acausal, por un momento en el tiempo se entrelazan y se interpenetran entre sí, lo que a la vez es una expresión temporal que genera un aspecto de nuestra integridad que se manifiesta.

El universo sincrónico empieza por hacernos participar en su creación durante esa secuencia de momentos, siendo algo parecido a un acto de creación proyectado en el tiempo.

La sincronicidad es la más desconcertante y misteriosa de las discontinuidades de la física. El poder soberano de la causalidad hace que parezca impensable que existan eventos sin causa que jamás podrían coexistir. Pero si lo hacen deben ser considerados como actos creativos continuos de un patrón que existe desde siempre, que se repite de forma esporádica, y no es derivable de los antecedentes conocidos ni sucesivos, o de la eterna presencia del único acto creativo.

Las sincronicidades son cristalizaciones del destino en el tiempo lineal de un tiempo no lineal y no causal, un proceso atemporal cuyo ámbito fuera del tiempo y del espacio torna un mundo de participantes activos en y de un acto creativo.

Como expresión de la naturaleza onírica de la realidad, las sincronicidades resultan intemporales y temporales, es decir, están poseídas de una naturaleza doble con respecto al tiempo del proceso mental que se forma a través del mundo aparentemente externo, un recurso que la psique interior exterioriza, cuando están inseparablemente unidas como una sola realidad.

Las sincronicidades son tanto el vehículo a través del cual se percibe lo complejo, y una expresión del hecho de tomar conciencia de la naturaleza de ensueño del universo y sus emanaciones de alerta que se proyectan en el ahora.

La Ley de la Atracción afirma que por resonancia emocional uno atrae sincrónicamente desde el exterior aquello que resuena en su propio interior, y que también puede llevar a su vida aquello en lo que fuertemente se enfoque.

Lo de no-localidad quiere decir que no está obligado por las leyes convencionales del espacio-tiempo, además de ser multi-dimensional en el más profundo sentido de soñar, ya que auto simultáneamente puede expresarse a través de las experiencias internas, así como mediante la atracción de eventos en el mundo aparentemente exterior que encarna ante sí mismo.

Cuanto más profundo se sueña más consciente es la inspiración para que la experiencia interior sea reveladora de un resultado transformador, siendo éste un soñar no-local de múltiples facetas y canales dispuestos y envueltos en todas las dimensiones del campo de una vivencia psicofísico singular en la que la unidad del espíritu y la materia se hacen visibles sin el proceso pasivo de soñar.

Un recurso abierto para que el universo sincrónico se manifieste en forma materializada y se exprese en un quanto enredado, interdependiente e inseparablemente fusionado en la co-creación de la sincronicidad de los demás, ya que no sólo le pertenece a una conciencia individual, sino que participa en la sincronicidad al mismo tiempo de tener una experiencia de vivir tanto en y de su propia sincronía, reflejo de un proceso universal más profundamente urdido.

Un evento sincrónico es una revelación que contiene en su interior la potencia de insinuarse en nuestro ser para alterarnos desde dentro.

Cabe destacar que un evento sincrónico puede ser mutuamente compartido en forma similar singularmente única. Nadie puede ser convencido que su experiencia sincrónica deba descartarse como una mera coincidencia, ya que posee un conocimiento interno de su significado debido a la forma en que transformó la realidad, por su naturaleza que exige participación activa, ya que es algo más que pueda limitarse a ser observado y afectado pasivamente, e imbuido de otro significado.

Las sincronicidades pueden transformar a un nivel celular, ya que son cristalizaciones dentro y fuera del espacio de la conciencia misma que se forman a sí mismos en nuestra dimensión como una expresión de la conciencia del uno que ya está despierta en vigilia.

La naturaleza de la sincronicidad es en última instancia inherente reveladora, ya que ofrece una realización activa y participativa con papel de co-creación en el desenvolvimiento del universo. El registro de la revelación incrustada en el momento sincrónico tiene necesariamente una expansión de conciencia, como el lente a través del cual se ve, interpreta y da sentido a la experiencia ampliada a través de la propia sincronicidad.

Debido a tanta riqueza de sentido, un evento sincrónico afecta y profundiza el estado de conciencia y la percepción, que es otra forma de decir que las sincronicidades son expresiones de la conciencia misma. Aunque al igual que los símbolos en un sueño, las sincronicidades no existen objetiva e independientemente de la propia mente. Los momentos sincrónicos se sienten como una gracia, ya que inducen la sensación de estar en lo correcto donde se supone debe ser.

Las sincronicidades tienen un fuerte componente de sentimiento y carga emocional, que son a la vez expresión del tiempo que fluye simultáneamente al influir y alterar el campo circundante de la conciencia. Manifestación del campo en su conjunto, las sincronicidades son un fenómeno reflejo de lo no local subyacente en la conciencia más profunda despierta a sí mismo a través suyo. Un evento sincrónico compartido resulta una experiencia de estar conectado a algo vivo mucho mayor.

Las sincronicidades son como brotes agudos cristalizados del campo común de la mente a través de la tercera dimensión interpuesta del espacio-tiempo trascendental del Uno mismo, reino unitario unificador que subyace, impregna y contiene todas las dimensiones de la experiencia.

Realidad psicofísica del universo más allá del tiempo y fuera del espacio en el que la mente y la materia están inseparablemente ligadas a un campo unificado más profundo.

El Uno es un dominio más allá de la dualidad, más allá de los opuestos, más allá incluso del concepto del allá donde la materia y la mente conforman los aspectos exteriores e interiores de la misma realidad trascendental, revelada en sus diseños mediante eventos sincrónicos en el mundo exterior, el paisaje psíquico interno en fase con las pistas sincrónicas codificadas dentro de la experiencia del Uno.

Paradójicamente, las sincronicidades son la vida misma sin la mediación materializada del inconsciente, siendo al tiempo una manifestación no localizada de la propia conciencia expandida.

Las sincronicidades ocurren de pronto en la dimensión de la experiencia que personaliza la imaginación del existir y su vivencia. Al estar absortos identificamos la perspectiva hasta convertirla en el trance de un punto de vista particularizado que desarrolla vida propia aparentemente autónoma y se convierte en un circuito de retroalimentación que refuerza la experiencia del sí mismo, el verdadero Yo en cumplimiento de una profecía vital, e identificarse fuera del punto de referencia fijo del ego que limita nuestra libertad, atrapa nuestra potencia creadora y dificulta nuestra compasión.

Sin embargo, en la medida en que se reconoce la naturaleza de ensueño de nuestra realidad, salimos de un punto de vista reduccionista basado en la causalidad lineal, es decir, de la perspectiva del ego encapsulado en la piel ilusoria de una imposición gregaria que nos hace representar roles en el drama eterno, mítico y divino de la encarnación en forma y materia.

La sincronicidad presenta al mismo tiempo una dinámica a la vez personal y colectiva, cual momento de ser un punto específico más que una dinámica más profunda dentro de la mente que se activa a nivel no-local y se expresa sincrónicamente a través del mundo aparentemente externo , así como dentro de uno mismo.

A saber, lo sincrónicamente activado de forma individual, lo está también colectivamente. Indefinible, es como extender un instinto psicológico o campo informativo de influencia que muestra los patrones de la mente, una experiencia del mundo que nos rodea y la forma en que lo experimentamos.

La sincronicidad, espíritu revelador, es pura información no local que ejerce su influencia y vaporiza los límites ilusorios que median y conectan el interior y el exterior, lo consciente y lo inconsciente, el sueño y la vigilia.

Las sincronicidades ocurren en momentos de profunda excitación de campo circundante; momentos de crisis, transición, tensión creativa o intensidad dinámica. Se activan y precipitan por el campo como una expresión sincrónica del mismo campo que las activó. Los períodos de perturbación son a la vez manifestación y detonante de un acto correspondiente que debe hacerse sincrónicamente visible en tal forma.

Las sincronicidades son revelaciones de último momento. Al igual que un sueño, todo coincide con el paisaje onírico de vigilia. Hay una profunda e íntima correlación sincrónica entre lo que está sucediendo en lo profundo del inconsciente colectivo y lo que se precipita en la representación personal de la vivencia.

El sueño de una persona es un reflejo de su proceso interno y a su vez es un reflejo de un proceso que se está muy dentro del inconsciente colectivo que da forma al ego. El sistema axial subyacente es el esqueleto de un cristal emergente del patrón que estructura el propio inconsciente.

La experiencia de disociación del Uno polariza y faculta a su parte escindida a proyectarse fuera de sí misma y de expresarse, actuando por sí sola en el mundo exterior. Ora poseídos por nuestra parte escindida y aquello que inconscientemente representa en el mundo, ora proyectando soñar el universo aparentemente externo que actúa hacia fuera del Uno.

Esta es otra manera de decir que el universo de vigilia es una función de la conciencia, o de la falta de ella. Cuando sincrónicamente una urdimbre se manifiesta en forma de cuerpo completo en el mundo exterior, su revelación se localizada por completo en el tiempo y está necesariamente correlacionada con una manifestación sin mediación de una condición fundamental no local que exista simultáneamente tanto fuera del tiempo cuanto en el interior eterno de uno mismo.

Un sincronismo revela el mundo exterior como reflejo de una condición que se efectúa internamente. La materialización externa y sincrónica del proceso interno en sí es el vehículo a través del cual el proceso expresivo actúa en el espacio-tiempo, porque el espíritu que anima las sincronicidades es el mismo espíritu que inspira los sueños y arregla situaciones vivenciales como forma de sincronizar el uno en sí mismo, lo que le impulsa a una mayor alineación con el campo de implicación de la posibilidad abierta de encontrarse de nuevo en cada momento.

En la medida en que se percibe la naturaleza onírica de la realidad, el universo se convierte en un oráculo con despliegue continúo a medida que nos convertimos en una revelación para nosotros mismos.

En una sincronicidad se lleva a cabo la conjunción de dos principios cósmicos, la mente y la materia, en el proceso de un cambio real de atributos.

Las sincronicidades son emanaciones sagradas de la alquimia donde los opuestos espíritu y materia recíprocamente se informan como los une la conjunción eterna de vivir y encarnar la realización de la unidad del espíritu y la materia cual evento sincrónico que se nos está revelando.

La guía del espíritu está surgiendo y se expresa desde dentro de la  materia a la espera de ser reconocida. Subjetivamente, fenómenos sincrónicos evocan la sensación de que no estamos solos, de que hay un socio silencioso con quien compartimos la vida. Es como si hubiera un factor autónomo en lo profundo de nosotros para organizar nuestras experiencias con el fin de ayudarnos a despertar en la realidad, parte integrante de un evento sincrónico es su sentido de conocer totalmente al otro, ya sea dentro de uno mismo o por medio del mundo exterior.

Paradójicamente, a través de sincronicidades nos conectamos con nosotros mismos para hacer una presentación a la parte nuestra que es distinta a como nos imaginamos ser. Reconociendo la matriz sincrónica de los patrones de la experiencia, capacita para ser socios creativos, cooperativos y activos durante el proceso del despertar propio en la medida que reconocemos la naturaleza de nuestro universo onírico de vigilia que resulta del grado en que la vivencia se experimenta como sincrónica al presente.

Una vez que llegamos a estar lúcidos en nuestro sueño de vigilia y reconocemos vivir en un universo sincrónico de naturaleza propia, el universo no tiene más remedio que cambiar de forma y reflexionar hacia la realización de materializarse sincrónicamente, lo que simplemente implica el reconocimiento de la red sincrónica subyacente que siempre está tejiendo en sí a través de nuestro existir.

Las sincronicidades son la forma de propagar y ‘contagiar’ conciencia. Esto es análogo a estar dentro de un sueño y verlo como si fuera un suceso que tendría el efecto instantáneo de permitir que el sueño manifieste más profundamente su naturaleza de realidad, del mismo modo que vivimos en un universo sincrónico, y al reconocer esto permitimos que el universo se manifieste más sincrónicamente, como otra dimensión para recrear y enriquecer nuestro ser.

La conciencia sincrónica reconoce el carácter sincrónico del universo que ha de alcanzar la realidad de la vida. La conciencia sincrónica es la invocación y la revelación de la eterna presencia del único acto creativo que todos compartimos y participamos. La conciencia sincrónica activa se reproduce en y por el campo de la auto-generación natural que está naciendo en sí a través de nuestra conciencia en el mundo.

Un campo que está listo para estimular y estabilizar la lucidez que se conjuga en la fase en que reside el Uno, corazón abierto de la conciencia sincrónica que activa sin cesar no localmente de forma fractal el genio colectivo que se reitera a través del espacio-tiempo, materializándose en la vida misma, y creando en el proceso un universo de revelaciones.

jueves, 23 de abril de 2015

Mandra Mariposa.

Era una escultural mulata analfabeta que en vale todo de la vida fue protegida por la fortuna. Su madre hacían años se pudría en un manicomio, mientras seis de sus once hermanos y hermanas eran delincuentes insidiosos que luchaban en la guerra civil encubierta contra el régimen del orden continuo. Aquello que toda prensa posible acaba ignorando en favor de la represión gubernamental. Epítetos con tinta roja en edición de empaque.
Ella, hasta entonces habitante de una villa miseria en la periferia, parecían también condenada. Pero su cuerpo de trigueña insólita estaba combinado con algo que no se puede describir con palabras, y un fértil temperamento que vibraba en dos ojazos fatales e irresistibles de auténtica pantera.
Esa noche tropical que encantó más allá del embrujo a un impune hampón de la lotería ilegal, lucía espléndida.
- Voy hacer de ti una reina. Se lo juró entre suspiros posesivos Crispín Marín, alias el cuervo.
Novelero, vanidoso, convencido del poder persuasivo del dinero, la paseó cual artículo de lujo y tarjeta de presentación en banquetes, tributos sociales y fiestas patrias. Eso hasta la fatídica noche en que el gobernador fue cautivado y se empecinó por semejante mulata, y entonces como cualquier otro día una guerra sin cuartel por una mujer había estallado.
Esta vez el doctor Higinio Balera no estaba dispuesto a ceder ante un vulgar bandido y declaró terminantemente prohibido el juego clandestino, a pesar de las advertencias de sus asesores en pánico que intentaron exponer con razonamientos tajantes algo que él sin remedio sabía de sobra, ya que era condenar al peligro inminente todas aquellas componendas políticas que lo eligieron y sustentaban, Además que entonces le importaban un carajo las consecuencias.
Ese hombre decrépito aunque todavía poderoso que había logrado en la política todo cuanto quiso ¿qué más podía codiciar a su edad sino una mujer semejante? Así por ella no replanteó las cosas. Ni tampoco hubo mujer en su vida de atropellos y crímenes encubiertos que jamás le hiciese sentir así de decidido a cometer un exabrupto sin cualquier sentido. Mandra de su corazón, sensual y susurrante emblema en disputa sin hesitaciones con nada.
Los varios días que Vaginaldo Sodré tardó en asimilar las sinrazones del gobernador a la larga solo acabaron de volverse en contra suya. Tal vez, si fuese del caso, huiría, pero esa misma noche fue preso acusado de actividades ilícitas contra el estado.
Mandra Mariposa, ajena al suceso, la mañana siguiente muy temprano recibía la visita del gobernador en el lujuso apartamento con vista al lago que ocupaba, y comprendió de inmediato en las miradas y maneras algo atolondradas de tan poderoso mandón impecablemente vestido que ya se habían encargado de su amante y quizás sintió algo de lástima por ambos. Impávida le sirvió café y se arrimó al balcón. Poco después el fino gamonal con aires contenidos improvisaba una patética declaración de amor que casi provocó su mofa.
- ...en cualquier sitio y en ninguna parte, un instante de amor es la eternidad en sí misma
- no me diga, habla de aquello que no puede ser dicho con palabras
- el propietario de este apartamento desde ayer está preso
- yo no sé nada ni trabajo para él
- e igual podrían acusarte por cómplice
- entonces usted tendrá un poco de sexo y... todo mi amor fingido.
Los problemas triplicaban tentáculos contra el gobernador apasionado. La lotería clandestina rendía ganancias millonarias a un violento entorno emergente de maleantes que con el juego ilegal sostenía empleos formales para cientos de familias pobres, además de ser el principal pilar financiero de la banca regional.
El perjuicio ya era considerable cuando recibió en audiencia informal a los medio hermanos Verbantino, Cosme y Fulgencio Biritute, dueños de las casas de apuestas y de cambios, y a Cándido Sacachún, el patrón que hacía el negocio con los políticos y la policía, quien muy poco diplomático optó enseguida por un tono de sarcasmo y amenaza que apenas inmutó al viejo amante.
- Usted bien sabe que esta ruina no vendrá sola... no piense más con la cremallera abierta
- también nos está cerrando las salas de masaje
- y hasta los disco bares, ni...
- largo, largo, no quiero oírles, fuera
- piensa que se cansó de robar, maldito viejo raboverde
- moralista... já.
En suma, el señor gobernador cerraba por entonces cualquier salida negociada con un soberano portazo.
Pese a la pantomima represiva los sobornos ya se habían llevado delante a todo el mundo, incluida la arriba firmante Mandra Mariposa.
Caprichos del señor gobernador aparte, un domingo cualquiera, se le ocurrió lucirla en misa cual perla cultivada. Aquel mediodía de súplicas al altísimo ella, una mulata espectacular, desató los complejos más puristas de la burguesía mestiza afincada en un pasado paralelo perdido en las fiebres del olvido.
De inmediato el escándalo tomó matices extremistas con alardes de exterminio a la larga nunca concretados. Primero hubo una purga electorera. Después la cansina repetición de discursos y promulgaciones radiales que nadie oía ni escuchaba. Y entonces, ejecutor dormitante, una tras otra, las máscaras cayeron, despojando a sus perplejas personas a fin parir un engaño mayor y aún más contumaz, esta vez transcrito como ley estatal retroactiva jamás aplicada.
Pero fue la prensa quien se cebó en serio con ellos: 'He ahí el verdadero rostro del déspota impávido de lujuria'. 'No a la sorna. Los mejores valores han sido mancillados'. Así por el estilo, resultaba que el hombre que conducía el destino del estado estaba sin saberlo demente de remate, chiflado por una negra sinvergüenza, perdido la cabeza en sombra oscura de la brujería.
No obstante, muchos se tuvieron que rendir ante la evidencia. No era negra azabache sino mulata clarete, demasiado bonita, un pasado humilde y anónimo.
Mandra Mariposa se convirtió así en icono de la moda criolla y después en modelo de la prensa rosa mas frívola. Lucia tocados ikebana, collares de borlas enormes, provocativos blusones calados, faldas escotadas, vestidos de entalle perfecto, sandalias de cuero artesanal. Ello le genero pasiones extremas, odios y amores inveterados. 'Picante, sexy, maliciosa, extravagante', eran calificativos sobre ella y su estilo que se repetían sin cesar.
Sagacidad política, suerte o eso que llaman experiencia, lo que fuere. Mandra Mariposa hizo de un cacique corrupto y decadente en los últimos pataleos de un desastroso mandato de casi veinte años, en el 'líder' carismático que abandonaba la política por la ancha puerta de la pantomima.
Poco después casi lo asesinan. Dicen los deslenguados que nadie se atrevió a hacerle viuda. Ello por si solo significaba la peor de las ruinas, y era una simple patraña para negarse a ejecutarlo, al menos de inmediato.
Entonces pronuncio ante la Asamblea un discurso de púlpito pletórico de adjetivos retóricos e impersonales como los contenidos en esta fugaz perla:
'Se es tanto más valioso cuanto lo produce un hombre tajante, si alguna vez haya la esperanza de haber proferido de los dioses solo su justicia, algo que seria digno de sobrar el olvido eterno'.
Al final, incontestable, la lotería ilegal, más popular y clandestina que nunca, se tornó poder legitimo.
Crispin Marín salió del presidio. Los cargos criminales quedaron en simples agresiones de palabra, pero tuvo abandonar el estado hasta nueva orden.
Aunque la presión de veras provino de la familia del jerarca, es decir, de la red negocios que controlaba la banca privada de la ciudad. Si bien Mandra Margarita fue de plano vetada al interior del seno familiar, la ausencia a perpetuidad del gobernador que eso conllevó se haría sentir para siempre.
Al color de las sospechas cualquier tipo de legado escoraba en la orilla. El salón estilo rococo pisano contuvo un extraño silencio recoleto. Entre lamparas cristal pulido y muebles estrafalarios en seda amarilla lo distante no le parecía ajeno. Afuera, tras la ventana, un villorrio de casuchas precarias conciliaba en ellos miradas ahora comunes.
Cuando le regaló una sobrio collar con pendientes al juego, fue recibir un a otro sitio con ese sucio truco de regalar joyas. Mandra Mariposa no las quería ni tampoco las usaba. Puso una mirada sobre el horizonte y se negó siquiera a verlo. No podía lucir cosas tan caras mientras abundaban los niños hambrientos, los hospitales abarrotados de pobreza inmisericorde, las mujeres como ella y sin suerte a la venta. En otras palabras, nada de opulencia insultante. Después que lo dejó pasmado en un enorme sillón, lloró a solas.
Asunto que calo hondo en el gobernador. Por increíble que fuera, en sus últimos meses de mandato impulsó programas sociales pioneros en el país, al menos intentando aplicar planes tardíos de alfabetización y salud publica. En unas cuantas semanas gastó en obras de infraestructura sanitaria bastante más que en muchos años pasados.
El nuevo gobernador, Asencio Piayona, no estuvo a despedirlo la nubosa mañana que dejo el poder. Mandra Mariposa, la mujer que altero mas allá del embrujo voluntades u opiniones divididas, tomó la mano de todo un especialista en peculado tropical y otras maromas de estilo, para bajar juntos los fríos escalones que lo separaban del olvido.
Don Higinio Balera murió de improviso pocos días después en la cama de algún hotel de lujo frente al mar.
Una foto de la dama del velo gris fue el único recuerdo público que sobró de ella, Mandra Mariposa, antigua mulata de ignota belleza, mujer preferida en los temas de las canciones de amor que aún se entonan en los barrios bajos del puerto viejo, lindero de un recuerdo que la hará perdurar mientras encienda en ellas las ansias del poder menguante inspirado en el desacato y la provocación.