lunes, 7 de julio de 2014

Agio de retractos plagiados.

La vida es como una ruleta escenario con tres zonas en colores primarios. Roja, verde y azul, que se corresponden en secuencias no conformes de modalidades auxiliares por la casualidad pero sólo si al borde del límite. ¿Plágio o mesmismo literal? Por una función perfecta sin otro error que aquél. Según otros la versión del ogro con varias lecturas no negociables y tema de conversación para los indiferentes. Eso más que un petardo fue una noche de horror y una sonrisa artificiosa como perla falsa en soportes de platino. Los dueños bajo cielo seguro en el torreón acorazado de una ciudadela secreta. Cantares del comadreo.

Este día te engrendará y te destruirá.


Parte inasible de la tradición oral en su continuidad abrangente de espejismo repleto que amilanó peores conjuras.


Salud hijas de Zeus, otorgádme el hechizo de vuestro canto.


La palabra es el gemelo de mi visión, es incapaz de medirse a sí misma.


Y una cuestión personal de catarsis constructiva. Hizo muchas cosas pero solo se dedicaba a ésta, la de los trágicos.


... é noite ainda en tu cabelo preto.


Hilar un telón con espuma del mar, discordante, melancólico en el eco, por ella que antes te nació para sufrir por tu única causa.


Ninguem procura o bem geral, que todos procuram seu bem particular, que não haver lei ou não a observar é uma e a mesma coisa, que é expresamente proibido pelas leis mais louvadas o procurar ser mais sabio que as leis.


Sería como dejar suelto un susto en tensión máxima, ese tipo de pensamiento que normalmente no se detiene ante nada.


La vida es breve, el arte largo, fugaz el momento propicio, insegura la experiencia, difícil el juicio.


Fantasiosa realidad humana que el culto social a ciertos fetiches compulsivos desvanece a su distorsión de potencia máxima, en los sentidos o en pensamiento, porque su carácter arcano y popular le confiere una causalidad extrema de esencia totalizante.


El hombre es solo la sombra de un sueño.


La luz jamás fue el otro momento de la oscuridad, ni siquiera como fenómeno difuso.


No todas las casas pobres son igualmente sumisas.


Sam Biritute, peor ciego que el oído y más sordo que su propia voz.


No pasa ningún ser humano a causa de las cabras salvajes, de las sabandijas, de las serpientes y de los escorpiones. En las llanuras donde crecían las plantas que calman el corazón ya no crece más que la caña de las lagrimas.


Quintaesencia del auge, movimientos inertes que temerizan la estética hasta un mimetismo de figuraciones ambiguas, postreras, híbridos del naciente, fachadas del fasto.


Ninguna fortaleza es tan alta que no pueda llegar hasta ella una mula cargada con oro.


Más que frío lo que allá hace es miedo.


Los seres humanos acostumbran entregar a una incauta esperanza aquello que desean y rechazan con razonamientos arbitrarios aquello que no admiten con gusto.


El humanismo como besamanos y contemplación surrealista en cuyo acto la cuestión del discurso manda sin que la inteligencia intervenga.


Busto, estatua de un dictador. Fueron tantos y serán tantos en este hemisferio que el nombre es lo de menos.


Tribulaciones de la descomposición social con máscara democrática. 
Y esos son todos los serafines, ángeles y querubines del hoyo sideral.

Cada hora te hiere y la última te matará.


La embriaguez de la victoria es el prior mercado internacional que la sinrazón embaucante recuerde.


Sempre, em toda parte que houve um conjunto estados soberanos locais justapostos, eles guerrearam entre sí, e no pasado, as guerras sempre termiram por imposicão da paz, estabelecendo-se, à força, um imperio abrangendo a maior parte do Oikoumenê que ficasse no horizonte do conjunto de estados locais liquidados pela guerra.


La guerra es el cuociente natural de la humanidad, la profecía misma como truculencia compartida en la maldición que la provoca. 
Una flor marchita, símbolo textual del amor.

El deseo desencadena los actos que dan forma a la realidad, pero los deseos nunca pueden satisfacernos porque son una ilusión, arquitecto y sustancia de este mundo, el palacio ilusorio donde los deseos se hacen realidad.


Del amor plutónico y sus cinco damas satélite.


Tortuga barbada, ¡Abuela de los Remedios (la tiene en sus brazos), no hagas caso a Blanco Aporreador de Tambores que es enemigo de las mujeres; Yaí encendió una rosa en los cabellos del Sol, eso fue todo!

Aunque no eres nadie hasta que alguien te quiere, mejor nunca quieras a nadie, deja en paz esa cosa con la quieres a los demás.


El trópico es el sexo de la tierra.


Cicuta vil. Un sistema digitalmente saturado realizado para no pensar.


El cielo no conoce rabia como la del amor convertido en despecho, ni el infierno la furia de una mujer desdeñada.


Las olas batían a su alcance cuando el domador del ocaso, vestido de nubes, se desvaneció como centauro.


Las mantis religiosas son más honestas que las mujeres. ¿Las conoces? En su mundo, el periodo de galanteo no dura mucho. Después de las nupcias, los insectos consuman el apariamiento durante la noche de bodas, y por la mañana la hembra devora al macho. ¿Para qué martirizarlo toda la vida? El resultado sería el mismo. Hacerlo al principio es más honesto.


Debajo de aquella máscara de maquillajes sólo hubo el rastro y el rostro de la traición. El depravado y la puritana. El fatuo y la sórdida. Troika del enemigo íntimo.


Pero los caminos de ella eran más largos que todos los caminos que yo había andado en mi vida y hasta se me ocurrió que nunca terminaría de quererla.


Oh varón fogoso, has perdido tu cabeza por un par de piernas.


Perdida la Justicia, se quiso sustituirla por la cortesía, pero la cortesía en poca fidelidad y poca confianza y comienzo de los disturbios.


Los mil y un años de una maléfica bitchiness fascista.


La aplicación de la ley, sin preocuparse de desentrañar su espíritu, conduce directamente a la rebelión.


Literalmente, un interdicto donde se escucha el silencio.


Vai, livro natimudo,

E diz a ela
Que um día me canto essa canção de Lawes;
Houvesse em nós
Mais canção, menos temas,
Entao se acabaríam minhas penas,
Meus defeitos sanados em poemas
Para fazê-la eterna em minha voz.

Santo anacoreta, así nunca acabarás con el ciclo de tu dualidad, ¿qué fuiste en tu vida anterior? Guerrero. ¿Qué serás durante la próxima? Guerrero.


La naturaleza quedaba con nosotros deudora de una sirena.


En la tola del gran jefe sólo quedaron sus huesos incorpóreos y el escudo de jinete del viento.


Parecía vedado a la vida entenderse así misma. La mayoría de fenómenos bioquímicos son no solamente desconocidos sino que su propia esencia está hecha para escapar a la comprensión.


No olvidó quien era, sólo que antes no lo sabía.


O medo é a extrema ignorancia em momento muito agudo.


Marte luce fresco ese antiguo destello de fuego de aquellos que ganaron la batalla pero perdieron el espíritu.


La compasión es una disipación del sentimiento, un parásito dañino de la salud moral; es imposible que constituya un deber aumentar el mal sobre la Tierra. Cuando sólo se hace el bien por compasión, es un hecho que nos hacemos el bien a nosotros mismos, en vez de a los demás. La compasión no se refiere a las máximas; es patológica. El dolor ajeno nos contagia, porque la compasión es un contagio.


La cosmovisión sobrevalorada del huevo que resultó siendo una manzanasada.


Merced a una ley providencial, cuanto más se civiliza, más se acerca a su primitivo estado, pues acontece que la ciencia en su más alto grado es la ignorancia y que las artes perfectas son la naturaleza.


... entonces mira el tiempo con espanto cómo se arruina en un instante lo que hubiera tomado siglos destruir... p
orque sólo entre los muertos se puede ser profeta, entonces, si llegas a dormir, quizás hasta sueñes.

Ninguém me fará calar, gritarei sempre

que se abafe un prazer, apontarei os desanimados,
negociarei em voz baixa com os conspiradores,
transmitirei recados que não se ousa dar nem receber,
serei, no circo, o palhaço,
serei médico, barco, faca de pão, loja de calçados, igreja, enxovía,
serei as coisas mas ordinárias e humanas, e também
as excepcionais:
tudo depende da hora
e de certa inclinacao feérica,
viva em mim qual um inseto.

Las proporciones del momento idóneo en eso que recién comienza.


Cuando yo me muera

dejaré encargo
que con una tranza de tu pelo negro
me amarren las manos.

Son cabos sueltos en tres lapsos desiguales y una arenga sin la grandilocuencia germinal de pregunta retórica.


¿Qué le gustaría a usted que hiciese si estuviera en condiciones de mandármelo?


Escribe a lápiz lo que se dice con tinta.


Nada se sabe, tudo se imagina

Circunda-te de rosas, ama, bebe,
E cala. O mais é nada.

Ni tampoco podrán matarla hasta que se muera.


Rosa suntuosa e simples

cómo podes estar tão vestida
a ao mesmo tempo inteiramente nua?

Y en especial ritmar la lengua a su acción.


El engaño va siempre más lejos que las sospechas.


Anarquía de una improvisación escénica con protagonismo extásico.


La muerte es al único Dios al que yo me atrevo a implorar.


Una palabra presa, rota, sujeta a prejuicios, adquiere dimensión de culpa y flagrancia de libertad.


Gota a gota

del siglo al minuto.
Y hembra es el alma de la ausente
Y hembra es el alma mía.

Saqueo, ni esa cuenta tiene más allá.


El egoísmo es colosal, no cabe en el universo. Si se diese a elegir a cada uno entre el anonadamiento del universo y su propia perdición, no necesito decir cual sería la respuesta.


La soledad los acompañe, son miles de días ya tras ese sentimentalismo suyo.


Durante largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián; se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su suerte, durante los primeros años temerariamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer  hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a alas pulgas que le ayuden a convencer  al guardián. Finalmente su vista se debilita, ya no sabe si realmente hay menos luz o si solo le engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en unja sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado.


Porque hasta cuando la tierra tiembla lo hace para ellos, los divinos en una misión real y manifiesta.


Y a fe que favor me harás,

pues podré saber de ti
si hay más mundo que el de aquí
y otra vida, en que jamás,
a decir verdad, creí.

Asalto a la tienda de armas en completa utopía contemplativa.


He vivido, he amado, he bromeado como tú

Muerto estoy; que la tierra abandone mis huesos
Escancia amigo; ya no puedes hacerme mal alguno
Los labios de los gusanos son más horribles que los tuyos.

Cerrado, ¿Cuántas veces aún debo volver antes de conseguir controlar mi risa?


Gloria a Dios, que sometió a sus criaturas al imperio de la muerte.


Antinomia. Como si al decirlo insultase su misma afirmación denegada.

Le monde est vicieux;

Si cela t`etonne!
Vis et laisse au feu
L`obscure infortune.

Lúdico. Un burdel para mirones.

Entre nosotros el subdesarrollo de la expresión lingüística en lo que toca a la líbido vuelve casi siempre pornografía toda materia erótica extrema.

La vida no se mide por la veces que uno respira sino por los momentos que te dejan sin aliento.

Soy el más poderoso de los dioses, el dios absoluto en la tierra y en los cielos; en las aguas y en el aire mi poder es supremo; soy, en una palabra, el Amor en persona, y con mis propios dardos por tí me había herido.

La intuición advierte donde el juicio engaña.

Mas confesso a vossemecês que no folleto dele, publicado en letra de forma, há algum exagero, Silva não se refere ao marquessão nem fala em jaqueiras: afirma que toda a mobilia tinha criado raízes, que o corredor e as camarinhas se atochavam de laranjeiras e paus-d`arco. Até acrescenta que as gavetas da comoda tinham virado corticos de abelhas, coisa que não vi, francamente, não vi. Nem eu nem Cesária. Ficam, portanto, os amigos avisados de que na história do Silva há uns floreios. Acho que ele procedeu com acerto: quando um cidadao escreve, estira o negócio, inventa, precisa encher papel. Natural. Conversando, como agora, agente só diz o que aconteceu. É o que eu faço. Na sala havia quatro jaqueiras. Apenas.

Última hora, científicamente comprobado, este mundo es el común infierno marginal de cualquier religión habido y por haber o venir.

Canto la alegría de vivir y el placer de morir errante.

Todo un ritual de discrepancias sin significado ni sentimiento.

Nace de todo ello una disputa: si vale más ser amado que temido, o todo lo contrario. Se responde que se quiere ser las dos cosas; pero, como es difícil conseguir ambas a la vez, es mucho más seguro ser temido primero que amado, cuando se tiene que carecer de una de las dos cosas. Porque de los hombres en general se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores y disimulados, que huyen de los peligros y están ansiosos de ganancias; mientras les haces el bien te son enteramente adictos, te ofrecen su sangre, su caudal, su vida y sus hijos, cuando la necesidad está cerca; pero cuando la necesidad desaparece, se rebelan. Y el príncipe que ha fundado por entero en la palabra de ellos, encontrándose desnudo de otros apoyos preparatorios, decae, porque las amistades que adquieren con el dinero y no con la grandeza y nobleza del alma, no son de provecho alguno en los tiempos difíciles, por bien merecidas que estén. Y los hombres tienen menos consideración en ofender a uno que haga amar que a uno que se haga temer; pues el amor se retiene por el vínculo de la gratitud, el cual, debido a la perversidad de los hombres, es roto en toda ocasión de propia utilidad; pero el temor se mantiene con un miedo al castigo que no abandona a los hombres nunca.

Una simple marioneta con la ventaja de esa certeza.


No te trabes, lengua mía,

No te vayas a turbar.
Nadie acierta antes de errar,
Y aunque la fama se juega,
El que por gusto navega
No debe temerle al mar.

Tierra. Cuando pises ten presente que está siempre-viva.


A lo que se ve y se sabe de otros casos

(al bosque) le está naciendo una ciudad.

Dizque sándalo, verbena y clavel.


El hombre es débil, la mujer es fuerte, la causalidad tiene un poder absoluto, someterse a una vida insignificante es difícil, olvidarse de uno mismo resulta imposible.


Como un texto que se prolonga hasta el aguasal.


Yo soy poeta señor y vuestro Dios, os confieso, si me quita los labios de la mujeres y los cálices de las rosas, me da tristeza y me da miedo.


Y con cuya tesitura resulta interminable. Es como ver surgir la vida mientras los hombres siembran y las mujeres cosechan.


En las letras de rosa está la rosa

Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Haya paz y sea eternamente verde.



Yes, in my boyhood, every joy and pain
By thee were fashioned to the self-same end.
And, as I grew in years, still didst thou blend
With all my ardorus. Thou wast the deep glen,
Thou wast the mountain-top, the sage`s pen,
The poet`s harp, the voice of friends, the sound.
Thou wast the rivers, thou was glory won.
Thou wast my clarion`s blast, thou wast my steed,
My goblet full of wine, my topmost deed.
Thou wast the charm of woman, lovely Moon.

La exegesis: Pone las ideas y en ello incluye su cabeza.

El pensamiento es un poder invisible y casi imperceptible que se burla de todas las tiranías.

Ese tipo de suicida que resulta demasiado orgulloso para matarse con sus propias manos.

Un hecho social se reconoce por el poder de coacción externo que ejerce y es susceptible de ejercer sobre los individuos, y la presencia de este poder se reconoce a su vez sea por la existencia de una situación determinada, sea por la resistencia que el hecho opone a toda empresa individual que tienda a violarlo.

Envejecer bajo el espectro del tiempo pasado.

Cómo exigir patriotismo de un cidadão a que não deram nem um palmo de sua propia terra.

Una sabiduría perfecta es la indirecta ineludible de un poder turbio para complacer cualquier deseo.

Elle a tous les dons
Terribles et doux.
J`entends ses pardons
Gronder seus courroux…
Cette inmesité
N`a rien d`entêté.

O sea, ni aunque fuese lo único que le salvara de la inanición.

Y un toro de pintura,
el más viudo y varonil terrible
que halló el pintor en su ganadería
A un sombrero amenaza.

Una conciencia en abstracto.

Ya sé que en estos sitios tiritará mañana
Mi corazón helado en varios tomos.

Rigurosidad dos veces jamás improvisada de la misma manera.


Beberemos en el cráneo del traidor   con sus dientes haremos un collar   de sus huesos construiremos flautas   de su piel haremos un tambor y entonces bailaremos.

Una extraña multitud de aves, anfibios y truhanes son las tumbas abiertas de la trifulca final.

¿A que seríamos reducidos si hubiese de prohibírsenos todo lo que pueda inducirnos a delito? Sería preciso privarle al hombre del uso de sus sentidos.

O toda vida es un castigo divino o no hay lenguaje sin engaño. La suma de todos los miedos: La diferencia entre alumbra y deslumbrar, entre medrar y mediar, entre mundo mundial y mundo universal…

El Universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperamos tenga si no existe, en el fondo, ningún diseño, ningún propósito, ni bien ni mal, no hay más que una indiferencia ciega, despiadada.

Un bufón nihilista en palacio es alguien indispensable que debe mostrarle al poder el rostro de su inherente ridiculez.

Se la clase de hombre que quieres que la gente crea que eres.

Oh Todopoderoso Dios Dinero, deidad del narcisismo, la arrogancia y la avaricia, ¿cómo has podido abandonar tan pronto a tus fieles y devotos?

La enfermedad es la reacción de la disposición a las influencias ambientales.

Mejor que un hacedor prefiera usted un buen bebedor. Aquellos acaban por demostrar cómo se tiene que vivir. Estos en cambio cimentan el verdadero sentido del punto en cuestión, que la práctica del exceso es misericordiosamente sabia.

Imposible que sea eterno lo que pudo no existir.

Volverán a ver del rayo sólo la floresta tropical en rebelión.

El iniciado matará al iniciador.

Y un exuberante ramillete de generosas rosillas. Pronto supo que podía hacer hablar a las montañas, a los animales y hasta al viento, pero prefirió probar con un eco al alcance de su juicio.

Se miente más de la cuenta por falta de fantasía   También la verdad se inventa.

Allá donde además se reúnen todas las espantosas predicciones de éste ordenador insumiso.

Lo primero, no haber nacido, o de lo contrario, a travesar cuanto antes las puertas del Hades.

Porque en cualquier jerarquía se nivela hacia la mediocridad absoluta.

…una casta sacerdotal, es decir, una fuerza permanente que prematura y tiránicamente imponga una concepción plástica de lo divino y la mantenga en tal figura.

Aquí yacen José Ninguno y María de Nadie.

Los cobardes mueren muchas veces antes de expirar; el valiente solo una vez prueba la muerte. De todos lo prodigios que me han referido, el más extraño parece ser que los hombres tengan miedo, sabiendo como saben, que la muerte, final necesario, llegará cuando haya de llegar.

Almanaque maquinal.
Momento estreno con represalia inmediata.
Estória patognomónica del ser que se perdió en un mapa a escala.

Póngale un número a su carta marcada y luego pida que siquiera empate - todo fluye, todo cambia, nada permanece.

lunes, 12 de mayo de 2014

Serga de un desencuentro.

Travesía a ultranza.
Puesto a cuestión, cada quien sucumbe a su propia ley de amores y odios.
Conatos de guerra sucia que dijeron civil y fue tragicómica. Alguien juró por su pierna perdida en combate -consta en el certificado de baja 13132juhju- firmado por el mayor de caballeriza Paco Tovares, que le dieron un rifle dañado para defenderse y que luego obligado a conocer la selva sobrevivió gracias al enemigo que lo guardó en prisión.
Aquel tremebundo inicio de siglo en un estado interno de inseguridad crónica, pestes hepáticas diezmaban un pueblo incendiario gobernado por piratas, viva la patria podrida de enferma. El último golpe de estado tenía dos meses, había sido contra un gobierno de facto que derribara otro electo democraticamente mediante la vía del fraude. La palabra anarquía no alcanzaba a significar lo que sucedía en semejante republiqueta bananera de gazapo para pasquín bajo el caos de usurpación sediciosa, el gobierno despótico y la codicia.
Imposible es matar la muerte, borrar el olvido y saturar el lenguaje.
Iracema una niña aún cuando a los albores de una nueva era abrió sus ojazos claros de morena insólita. Exuberante como una selva nativa en éste mundo que hacía poco empezara a introyectar. Tomaba entre sus manos con infantil pasión una muñeca artesanal de largos caballos crespos y la peinaba largamente, rasgos acariciantes de aquella ternura esquiva en lánguidos pasillos de tambo.
Y todo tiene nombre porque nada puede llamarse.
Creció así, rosal florido por colibríes, entre gallos, vacas, ovejas y caballos, junto a ese montón de parias desposeídos en su tierra por una fuerza que es ley. Escondidos allá dentro en los páramos abundantes del patrón dueño de ello hasta donde se canse la vista en el horizonte también suyo. Todo dizque fue de don Armándaro Tachón, artrítico terrateniente heredero único de una proverbial leguleyada que a seguir se desmadeja en más nudos.
- ella mi hizo hombre, yo la hice mujé.
Negociaba lustres y parodias, proscrito disidente en exilio, lego, errabundo montaraz, buen mariano, hedónico caminante de estos valles de altas sierras que se pierden en la mar.
Molestó a  los atrevidos, injuriaba desalmados, entorpecía prohibiciones, concitaba a los culposos y se enorgullecía de jamás haber necesitado vender su tiempo y su trabajo por el dinero que fuera.
- maldito loco, tu boca exhala herejías.
- cuando la realidad se vuelve circular, es porque has creado una prisión para ti mismo.
Dudí Caribú Paleta, Zé Aioio, autor por recopilación de las canciones populares´supersticiones caribes´. Trama de los ventitantos barcos con sus tesoros incalculablemente ajenos a la deriva en lo profundo del océano, incluso aquel galeón con oro guarianex finamente convertido en máscaras ceremoniales, papagayos ligeros, plumas filamentares y cuchillas para labrar la madera más dura, que derivó en el relato oral improvisable ´la histeria del bien y del mal´. Una especie de versión inútil de una tragedia epirota por la lujuria reina de una hermosa mujer en su ocaso, estatuada nada menos que por Praxátiles como la nefanda ante un arroyo de sangrienta corriente helada agua ninfa en belicoso yunque.
Disfrutaba la música, degustó el vino, cortó diamantes y le apasionaban las mujeres. Decía así llevarse de esta vida un tal paterarrechos bien merecido. Nunca hubo lo del dinero abundante pero tampoco tuvo deudas con nadie.
Resulta que un día desrrumbando por ahí su empacho de chicha de mandioca, divisa un pueblo ladeado alrededor de una enorme casona, gente que lo tomó por un maluco iluminado cuando estaba era algo lívido y bastante febril. Otra voltereta con tropiezo agotado por un interminable viaje en diagonal a través del quebrantado país de montes húmedos que acabó desconociendo sin querer, allá de los dominios de la danta, campos de la paradisíaca Palmenares.
Cuando el puma no puede cazar animales sanos se conforma comiendo gente.
Esa noche ardió en delirios. Inagotable su lengua hablaba de la veta prodigiosa. Aquellos ojos tan suyos imaginaban verla y unas manos como propias también creyeron tocar los depósitos de esas enormes pepitas. Remota e imposible una formación de cuevas tectónicas tapizan con escamas de oro y cuarzo de aluvión la pendiente sur-oriental, hacia el poniente de un calmo riachuelo poco torrentoso.
- que está aquí muy cerca... los impostores buscan y jamás encuentran.
- se largan, por fin, se largan. Eufórico a gritos un aldeano anunciaba la partida de los cuatreros que no sabían minar y otra vez desistían por falta de pistas útiles.
Luego de aquel tumulto delirado Ze Aioio durmió su inconsciencia dos días seguidos.
- nada, que estamos peor que al principio. Cavilaba el cardenal recorriendo la sordina de recintos del palacio arzobispal donde sin cualquier resultado se estudió el asunto durante casi un siglo. Bodegas repletas, semejante construcción casi copada con toneles y cajas de mapas, documentos, muestras y registros geológicos. Un desperdicio tajante de millones de pesos, el lucro de más de veinte obrajes encomenderos al traste, un fiasco que además contaba con el apoyo incondicional de las más rancias monarquías coloniales europeas.
Pero que tenía que haber debía, o cómo, toda una existencia creyendo en un rumor confirmado tamaño la catedral que él en persona y su reinado exégeta hubiera podido edificar con tanto esfuerzo, por la puta ramera que parió este mundo paralelo al fracaso, rayos y truenos sin clemencia, absolución o demencia alguna que lo perdone. La suma teosófica ideando construir un maravilloso monasterio sobre las cuevas, el mayor polo manufacturero de custodias legítimamente garantizas contra los mortíferos pecados del ser humano convertido en macho omnisapiente.
Y tan fácil de localizar que apenas cabe en la certeza salvaje de los jíbaros kuanku. Hace tiempo inmemorial sus mitos reconocen la entraña áurea de esa tierra obsidiana.
Ellos dictaminan que es al dios sol que el oro brilla como tal para pulsar desde lo lejano los restos del poder brujo en el abolengo perenne del tótem. Cierra aspas y abre cadenas.
Iracema fue motivo de convalecencia y asunto de salud. Y él, que había frecuentado suntuosos salones, alamedas condales, palacios y burdeles de revista, creyó nunca haber visto criatura más grácil y bonita. Pero así mismo se enamoró de Iracema como un condenado a lo imposible. Despertó en ella eso que fungía latente desde el momento mismo que sus padres la entregaron para esposa de aquel señor tieso de finos modales, descendiente por línea directa del adelantado caballero real don Juan Pardo y Cifuentes, descompensado y pacato fundador de un emporio ganadero y textil de patente monopolista.
Al cabo de tantos años en el campo exclusivamente dedicada a sus cuatro hijas, ella toda era un aluvión al deseo que los abstrajo hasta un niño sin dudas reconocido como suyo por don Armandaro. Una pasional combinación de temperamentos listos a explotar sin prisa ni aviso.
- ya te vas. Y así sin más se les fue sin regreso un largo día marzo.
- me marcho ahora, todavía debo determinar de cuántas maneras más los opulentos pueden divertirse a costa de los miserables.
- ojalá Yolanda que jamás hubiera venido porque en esta vida para nosotras ya nada será igual a pesar de él.
Una equivocación infalible. Fue la necesidad de documentar sus historias que lo condujo a la magna biblioteca de las las extensas colonias donde el sol pone huevos estériles en sueños aburridos, retrato pintado en su soberbio museo imperial, lío cono sur, negreros y bandera albión del saqueo al tesoro que vinieron a ultrajar en las medias vueltas que da la azul magnoesfera.
Por ejemplo, de venganza en matanza fueron y continúan, que las muy famosas revoluciones suceden para cambiar un rey por otro déspota afín, no de gratis el primer monarca relativo en la historia humana tuvo la modestia de llamarse a si mismo ´rey de la totalidad de las cuatro zonas del mundo´, e hizo contar las hazañas y estirpe de sus antepasados en tablillas de oro y plata pero solo para librarnos de saberlo, apenas el barro fácil y común logró transmitir a través del pasado tormentoso algo de tan burdas quimeras.
Hay mucho que es vacío en apariencia y poco que resulta demasiado. Naciones que después de toda aquella riqueza capturada aún procuran otra mayor en lo descomunal de las selvas.
Hasta que una tarde brumosa, oh Fortuna, sin cualquier compromiso con la realidad, los nuevos cruzados quemaron la gran biblioteca. Un cúmulo de conocimientos catalogados ardieron en las llamas hasta dejar sus cenizas a merced del aire. ¿Quién sabrá luego, aunque no le importe a nadie, que fue Cristavalón Patentaris el inventor del heliotróptero submariano y que desencantado con su uso militar le echó un prolijo y sistemático maleficio?
Soplaba discordia el viento aquellos días por todos lados. Una verdad oficial es siempre una mentira calculada en su justa medida.
Sí, la raza blancuzca no sabe comportarse, acabará destrozando el mundo convencida de haber hecho algo de veras grandioso, boyante en una ciencia que somete el planeta a su capricho.
- Escucha Khem, destierra de la Historia a Tartaria y a Tartessos, haz que el Temple resucite...
Mariposa en la tormenta cual insecto zarandeado. El espectro de aquella guerra conmovió los reinos vivientes pero ni siquiera inmutó al bípedo impasible. Apenas si hubo ruego en verso sacro que detenga su hybris circular. Después solo restos de ruinas calcinadas. Así ahora están en el país del artificio los mudisordos testigos de ello enteros, inmóviles y lúcidos en pleno colmo de su locura.
Elementos de un enigma consecuente que al mismo tiempo falta y abastece. Inadaptabilidad cuya asombrosa infrecuencia desafía la incertidumbre más artera.
Variante excusa, fue la única vez que aceptó y solo por ella esa invitación a yantar entre muy principales personajes cercanos al poder. En el menú verduras al ópalo en salsa veneciana, ternera ahumada e higos a la miel agria. Quería verle como sea, hablarle de algo, estar juntos.
Supuso, sufrió la intuición, estuvo varias veces a punto de ir, cuando incomprensiblemente detestó la idea. Bella, rendada, vestida y perfumada, se sintió irreal ante el espejo, cóncavo artificio conjugado sobre el absurdo sin él. Era también el llanto menopáusico de una mujer puérpera. Amaba a las niñas pero el tierno Leónidas tenía lo de buen mozo en su porte certero.
- quién sino tú se hará cargo de nuestra ruina. Rumiaba el viejo postrado por un ataque de gota.
En cambio a partir de aquí da inicio el relato de una mentira más verídica que la verdad que oculta. Capitulación quinta, tersa parsimonia serenísima del libro del tongo ilegalizante.
Menguó otra luna dejando en el rocío la esperma chagra de una potranca macha.
- patrón, es caballa pura.
Madrugaba un día de sol meridiano. Las nieves bajas del Cotasquí le inspiraron llamarla Carambola.
Un séquito de luto acompañó la ceremonia de cuerpo presente con los restos pútridos del último adelantado. Bajo velo Iracema no sentía pena alguna de ese perfecto extraño que enterraron sin mayor pesar en pleno sopor de mediodía. Entre reojos y remordimientos cada quien hizo su parte, mientras la curia tomaba a cargo la mayoría de los bienes y las tierras de don Armandaro, y proseguía la busca luego de eso que jamás encontrarían porque tal vez sólo existía como delirio colectivo. Inmediatamente de consumada la tutela temporal, volvieron con nuevos bríos los cuatreros que aseguraban ser mineros.
Fue desatar los desconocido. Que melancólicas estampidas de caballos fantasmales paseaban relinchando su agobio estrepitoso por las cañadas, o cómo unas extrañas formaciones evanescentes surgían repentinas en las noches oscuras para quemar los chozones de los acampados. Ni que decir de que apariciones espectrales de ponchos vacíos que arrastraban el estruendo de largas cadenas. Hiel medio cundía en veredas y callejones hecho pesadilla o alucinación. Hasta que varios bandidos no cayeron a los abismos contiguos las visones no amainaron. Entonces vino un sangriento motín y el fiasco definitivo para los buscadores de aquel dorado.
- ahora sí que se acabó. Sentenciaba con resignación el cardenal. Había emperre e ira en sus palabras, eran iguales a las de un general derrotado que equivocó la estrategia al pretender dirigir sus huestes desde la segura perspectiva de quien acomoda en un sillón de audiencias sus nalgas obesas para decidir entre las paredes de un palacete barroco idéntico en envergadura a semejante obsesión pusilánime.
Entonces centró toda la furia de la curia frustrada contra aquel guerrero de batallas ajenas que según le mal informaron estaba de viaje por las yermas tierras del sur. Y ofreció una recompensa de mil pesos para el que capturase vivo a quien tildó de ´infame bedel y mercenario´. Veinte fanfarrones sufrieron un caústico sermón regalado de armas, pasaportes oficiales, dinero y vituallas para tamaño cometido. No obstante, bajo el balcón de forja árabe más temores que esperanzas tornaban patética la figura del prelado, que seguía con una mirada indescifrable a ese grupo de matones sin presa posible. Dudí Paleta, camuflado como otro esbirro del cardenal, aplicaba por fuero ajeno la última instancia a la sentencia con recursos propios de charlatán de oficio. Pero apenas era seducir la ley divina con un desplante irreverente.
Mientras tanto, la algarabía acampaba festejos indios junto al vado de los donaires. Aquel mestizo de ojos nostálgicos llegó para vivir entre ellos y perderse allí.
El brujo Ikawa reveló a su pueblo que el forastero venía enviado hacia el nantar de las luciérnagas, y que de tal suerte se renovaba pasajera alguna próxima prosperidad para los kuankus.
- sepa esa gente que nuestra nación es profunda como la tierra que la sustenta e intocable el espíritu del volcán donde el tayuo aún descansa. Palabras de Veloz-lluvia-de-ríos enseguida convertidas en tormenta y más selva.
Intentar tal abstracto ni un segundo más fue lo crucial, sobre todo cuando por obra del acaso resultó un juego donde se ganó perdiendo.
Con la rapidez de un domador de fieras baraja el tarot, sobrio pero bebiendo licor hasta acariciar aquel pensamiento embriagante, desea, come un bocado de coco, dice de un truhán muy peligroso que recorre el sendero equivocado, le lanza entre la bruma una ojeriza burlona que al percibirse es una ecuación animal, repite tal amago, separa los tics, espera y reparte.
Recae en el rey de sotas naipe del selectísimo clero petulante criado en los subterráneos machorros de la pontificia escuela propagadora ecuménica de la retórica del insomnio latino, según una fórmula ultra infalible: inversión mas similitud es a solaz como entre torio si bajo un diámetro igual a los activos en redondo. Es decir, nosotros somos los buenos porque ellos son lo malo. Y eternamente por siempre así sea.
Vómitos incoercibles de ahogos húmedos con diarrea ácida que después de escaldar el escroto le provocaron una obnubilación terminal con escarnio maníaco. Demasiados escrúpulos envenenan hasta las misma certezas de menos. Hubo fallecido don Teodoro Mutriagui Buitrón y con él un punto que encontró cientos de veces pero que jamás halló.
Una obra filosofal que burlaba cualquier interpretación porque los polos contrapuestos del misticismo metafísico y la realidad fantasiosa se nutren intermedios en los ambages de la ambigüedad y los insanos alardes cual tonos inagotables congelados a medio grado del punto de fisión de un átomo antiséptico de mercurio gaseoso.
Bastó un veredicto insidioso para hacer humo fatuo décadas de minuciosa y sacrificada labor. Tarántulas, escorpiones y otras ponzoñas insidiosas, además de pequeñas serpientes pelonas anidaron plaga en los sótanos en los sotanos y bodegas del palacio arzobispal aun mucho después que el uso sistemático de venenos casi acabra de vez con la peste y con todo lo rodeaba la edificación colapsada. Y quien olvidara aquella misa vespertina cuando el obispo Soto Camareta concelebrando el día de los difuminados fue picado en plena calva por uno de aquellos asquerosos bichos escondido en los pliegues de su mitra timocrática. Qué grito de horror profirió el desgraciado. Alaridos de pánico que desmayaron una seguidilla de por lo menos media docena de beatas castrenses.
Informe sin formatos. La industria electorera ha sobre producido al menos trescientas mil de demagogia al año, difundido con efectos persuasivos medias tintas de purgas convenientes, acabando por remorder y oxidar toda su tremenda maquinaria burocrática al punto que es preferible usar una completamente nueva a heredar algo de esa antiquísima chatarra espeluznante manejada por haraganes ue juran lo que imparten para sino prohibir, castrar y someter.
Ocurre la censura clerical. Se apresa. Dudí Paleta es deportado bajo acusaciones de exordio sedicioso. Otro exilio forzado para una cuenta perdida. Así excitado piensa, desconfía, dice cualquier cosa, harto ya de semidioses endilgados, sacerdotes intrigantes, políticos de insulto, generales invencibles, heteras capciosas e inquisiciones ad honorem.
Retornar obligado un sinsentido. El viaje en galeras le fue insoportable. Hubiese preferido lo que sea al desenlace que le siguió a esa inminente calma de naufragio desatado que bogaba entre los elementos para por fin matarlo. Era ya noche cerrada. Había un duro gris de estrellas pintado de luna nueva cuando un peñasco inabarcable partió la nave. Dudí Paleta, Ze Aioio, plantaba desde ya su muerte anclado al fondo pedregoso, ahí mismo donde todavía braman y palpitan en imponente anónimo cada uno de sus inefables personajes relegados al recuerdo en una tumba marina.
Palabras entre la paradoja de cuestiones que fueron la versión de una vida inconclusa bastante difusa y todavía interrogable. Péndulo de fimbrias plagadas de temporal con apuros tan pacientes que resultaron en una protagónica serenata imaginaria de sirenas a un desmedido zíngaro de estoria. Ahí donde paira el sol en lo profundo del mar, fugaz e invicto pasajero del universo en constante trasmutación de esencias cuando el resto de la trama se diluye al agua sal.
Siesta y partitura final. Inmersión geotermodinámica fortuita. Favor apague cigarros, pipas, chimbos, charutos y demás materiales inflamables.
Singular mota huracanada por Catapum Catapulta. Obreras aligeran varios andamios de vértigo desvistiéndose a la moda.
Murga de combos, panderetas. bombos y guitarras marcan el compás. Su ritmo desparrama las caderas armónico, orgiástico, avisperos de abejas reinas seduciendo un macho que cabalga en mimo ladera arriba sobre ellas. Éxtasis menguante y final de celebración. Tijeretazo. Melodía rebelde tipo multa descalificada como trova subversiva y salvaje impropia para consumo masivo.
Video ejemplos. Escena 15.  Una tribu de jíbaros caníbales careados y condenados a la gripe se almuerzan varios misioneros. Queda a la vista en plano lateral la tzantza intelectual de un caucásico típico. O escena 19 con efectos espectrales a láser, cuando en retaliación 4 toneladas de bombas químicas caen sobre el horizonte selva adentro. No se ve pero se siente que cientos de hectáreas biomegadiversas tardarán mucho en albergar algún tipo de vida. Sería la desaparición con pavor de más de dos mil especies de florofauna incluidas bandadas de quetzales y trigrillos únicos en su especie. Además, para el país anfitrión un importante saldo comercial incautado mientras esos idólatras viscerales no contactados son procesados en ausencia y luego consecutivamente firmen una rendición definitiva e incondicional al vencedor oficial que les llevó la civilización reconvertida en fuego macabro de plomo ultra pesado.
Inventado pues un gigantesco enano monstruoso de horrendas y escalofriantes fauces nucleares ansioso por apretar el gatillo en medio de abundantes síntomas internacionales de pesimismo aún entre los más optimistas que contrasta sin combinar ni convencer.
Basta, sobra y se desborda. Homenaje a los itinerantes de la farsa. Las extorsivas y muy legales razones del dominio absoluto. Una plática trascendente transfigurada por varias de las más caras damas de ese mundillo especulador, frívolo y ostentoso en un lujoso salón decorado con suntuosas lámparas de cristal cortado, satines y modernismos al tono. Fuera, a la intemperie, ochenta méndigos críos babean una limosna. Más allá, un elocuente coro de ebrios lanzan discursos a la indiferencia en el parque de los desolados. Nadie escucha sus chifladuras pero ellos festejan incansables e inoportunos.
Llegada la hora a su momento menos crítico, cuando el desenlace lleva por clave cualquier final, que no quepa de quienes si son las dudas. Naciones en depresión beligerante donde se respira desorden por doquier, aunque sean parte de una clasificación inabordable o el antónimo de lo mismo con otro nombre, porque es así como se teje una trama de causalidades.
Pudo ser distinto o tal vez ninguno, aun cuando el acaso no escoge las pruebas que se tornan trucos. Pasmo de esclavos roídos en la baraja al tiempo del mesianismo imperante que exige selvas, montañas y mares sometidos a un bípedo genuino de dudosa envoltura gregaria, y hubo dicho mujer fatídica tu grandeza es tal que esa facha se extiende hasta el infierno donde mora el último falso profeta.

martes, 15 de abril de 2014

En el lenguaje de los tambores

Legado cipotudo. Sin hojas delata. Ambiguo. Hoy nadie lo sabe, menos los sabios que cualquier intruso. En un desaforado ensayo trascendentemente inaudito replica la doctrina del sincretismo de anales vernáculos forjada contra una tradición solipsista y apócrifa. Libreto sobre lo espontáneo de la verdad e historieta a medio reír.
El hecho en sí mismo sugiere que tienen alma de vasija que retumba y el son de un cráter bombástico. Incluso bordan todo aquello que de pronto se olló no obstante después podrá volver a verse hasta donde haya memoria infiel que lo recuerde.
La torsión del fulano mantiene viva la trama, o en su defecto concibe mejores modos, en tanto como baraja hace los senderos escabrosos.
Sacúm. Vuelo de quetzal, el árbol pájaro que nunca posa, dios cautelar, alma en celo de serpiente voladora. Heras y molfas. Plegaria del beso de la muerte en noche de amores animales. Cuna legendaria de la luna roja, la sin quebranto.
Otra cronología por antigüedad o pragmatismo en bandolera determina un recurso de trasfondo lineal que aporte diversas operaciones a seguir dentro de cierta perspectiva sistemáticamente artificiosa. Conocer precisos tan variados aportes cabalísticos siquiera documentados sería igual a narrar una profusa historia según condiciones abiertas de censura previa, algo que siempre ocurre cuando se trata del idioma sonoro. Mas ese lenguaje es libre, pertenece al viento, vuela hecho pájaro y modula bajo la lluvia.
Melcocha. Un susurro con sabor a dedo anular brota magia de sentidos saturados con almíbar salvaje.
Ante tamaña magia impía que guardan algunas bibliotecas sonoras no codificadas cabe estatuir las siguientes:
* Uara. Clara como el agua turbia de la vergüenza. Para decir que no existe inventaron la hache.
* Derecho siniestro. Jamás robó nada que no haya sido suyo.
* Volición presuntiva. Gigantismo.
* Kachumbambeo. Al revés de curvas largas y rectas cortas.
* Aquella naturaleza implacablemente instintiva.
* El único ser vivo como se teoriza en la academia la evolución natural dominante.
* Retozo que boga cabo flamingo.
Réquiem por una viuda virgen. De improviso, como quien se lo sospecha, regresa por el camino costanero hacia otra playa. Estaba en eso cuando por casualidad, entre un bajío y alguna loma, admira el mangle. Tranquilo, dichoso, uniforme. Allí del verde recompuesto a su más fantástica pureza. Luego ya ni nota la sombra voraz de los buitres sobre el peñón contiguo.
Tintura pues haciendo música de tambor, sin embargo ella no se detiene, dice que labora mientras induce, breza, carda y teje, a veces hasta una polifonía propia cuya escala desarrolla ritmos donde apuntala su base dramática de registro impar.
Aquel legajo estuvo en una botella con espíritu y odor a ron antillano durante tres siglos y algunos cuantos años más. Paró bajo un puente a punto caerse después que diera una inmensa vuelta por el océano de las maravillas, casi en el mismo lugar del estero donde fuera lanzada aquella tarde ahora semejante a cualquier ocaso así de antiguo.
Les dio gusto enseguida, se retiró del espectáculo, bastaba para siempre, prefería la tranquilidad mundana al éxito escénico, hizo buena su vez en el periplo de las pasiones desafinadas. Pero si la querían lejos de todo tendrían que matarla, ella no pensaba en suicidarse, era el vacío y lo sabía. A tí, mujer brutal.
Un estorbo ajeno ocultándose tras terceras intentonas nada soslayables, en defensa de los último que poseía, su don fugaz, presente contra ese fenómeno agresivo amplificado por los cumplimientos y las disposiciones colectivas. Liberalidad social desde arriba o solo para una cúspide que invocará al miedo si el dinero hiciere en mella la falta de asunto.
Depende que las costuras sean lo suficientemente ambiguas para estar implícitas, ora incorporen varios significados sin embargo exentos, aunque cada tema no obstante diste un tramo del próximo pero muy poco como para resultar algo patente.
Entonces ni quiso averiguar más, prefirió creer que los sentidos le engañaron, tal vez se acostumbró al coloquio, a esa manera suya tan caleidoscópica y extemporánea de ser, cuando habría de esperarse una reserva modal casi insurgente de aquello que no puede sino pronto acabar.
Hasta acá la navegó, ahí donde los actos actos sobran y los hechos son cuajos del entrepunto. Ello fue su merecido en suerte, esa otra costumbre que se retruca con cada palabra, como un automatismo bajo el cual apenas haya empatía.
Fue cuando su único lado lábil era él mismo, aunque también el más auténtico. Empuño su guitarra y atacó a tres garroteros apoyados por la policía. Le destrozaron las manos a golpes de macana, se tragó varios dientes, y estuvo inmóvil mientras oía una sórdida letanía de insultos carrasposos. Aquella madrugada infame en Punta Galena ni las aves cantaron.
Resulta que a través de la memoria cualquier artista pierde su tiempo si los prosáicos cargan un sueldo, o sea, lo intangible perfectamente elucidado en una persecución con silencio, y artefacto del pretexto de la volátil trama despecto de la benemérita que les serrucha hasta el piso de concreto.
Mentira patológica de la insurreccionalidad del alma que zangolotea desde el más allá del além. Impersonal, eidética e ineluctable, semeja un ser descerebrado que admira los gámbitos de la ortodoxia maníaca más burda. Párates, mesmadas y poquiteces.
Después del edicto las milicias filibusteras prorrumpieron al saqueo de los pueblos costaneros. El fatídico festín tuvo dos actos, ninguno entero.
Un año bisiesto la monjita y el malandro de la familia almuerzan en los altos de un restaurante de moda. Ensaladas, sopa, carnero al horno, torta helada, gaseosas y cerveza. Ella come inquieta, casi por obligación, aunque saborea cada bocado él parece distante, son la fea y el embustero, no saben cómo pero van a compartir una millonaria herencia en cepas sensibles y troncos oleosos.
Lee: - qué putas son las mujeres como la mía
- literalmente, cualquier libro al respecto exige un cuidadoso manejo de las tres concordancias primordiales
- pues redunda en súbito anteceder que hubo obra prima sin maestro
- una hagiografía puntiforme y exegética de proyección futurista
- nada que cambie las costumbres ortodoxas de los intelectuales referidos
- ni mejore tampoco su condición medular
- cenicero en llamas
- u ocio para tontos.
Considerando el terreno y los barrizales mantuvieron un tranco portentoso. La ruta lindaba entonces con praderas boscosas que luego desaparecieron bajo el alud tectónico del treinta y cinco. Hielo, rocas y viento. Por lo tanto, hallar el paso fluvial fue lo de menos. Un asunto entre la maleza y las pesquisas de escaparate. Inestabilidad a trocha y huasipungo.
Hacia páramos inexpugnables que son guarapetos del alto pajonal escabroso, un sitio que parece esperar por algún danzante que los celebre.
Toda perspectiva vital ocasiona cuatro tempos pausibles: ante el confín de los papagayos; trompicón de histeria arquetípica; contacto pródigo en fantasías lunares; y ardid de cazador que se precie sabe aguardar por su presa.
Aconteció en un rapto menor al segundo, como cuando aquellos buscadores de la permutabilidad hallaron el enanejamiento. Fue una verdadera hazaña, porque pruebe usted intentar semejante cosa a contragolpe y en pasivo. Quizás no lo sepa pero puede ocurrir exactamente o suceder que se altera esa constancia apenas viable para una voluntad disciplinada, magnífica aunque lesiva.
Estar vivo no es más que una manera de ser loco, tal temeridad fundamenta en sí un hecho crucial que sólo se resuelve con la muerte. Y claro, luego ocurre lo que está previsto, el viaje hacia lo desconocido cargado con falsos conocimientos e imperativos categóricos sobre el más allá.
Reforma pantanosa que resultó una ocasión autocéfala bastante presuntiva, no en tanto la coercitiva determinaba otro tipo de trato para aquellas energías beligerantes que pronto cundieron hacia el sujeto en ciernes, odiado y admirable cáfila del ajetreo.
Mientras perdurara harían un nudo de sus tripas hasta formar cualquier cosa que en conjunto fuere una especie de destajo capilar de relaciones pasmosas. Un admirador compulsivo de dije geográfico cuya cabeza tendrá unos pocos pelos calvos bajo una que otra idea, sean siempre concentradas hacia su norte axial, o en su defecto merodeadas por caballetes apalancados. Pero lo cierto es que lucen los genitales en plena selva tropical y poseen unas magníficas caderadas bordeadas por dos tremendos océanos.
Muchas veces, naturalmente, sentía pavor de si mismo, el cuándo o el no sé cómo iba fundido bajo la forma del uso, pero ni entonces conminó los absurdos dentro oscuros cuarto de tintas que progresaban hasta el pasmo de las ondas sin flexión.
- anote presentimiento, incluso antes de acariciar el dinero, horrible malviviente
- desde la que desea hacia lo que necesita.
Retumba un sasarico de agua cual un cañon.
Difiere la lengua del idioma tanto como un simio de su ascendiente mitocondrial. ¿Fastigio irregular ´difácil´ o paranoia existencialmente adquirida? A lo cierto jamás supieron si acaso hubo semejanzas en figura tal vez porque solo contaban las imágenes y unos cuentos acaudaladores de riquezas les reciclaron los adornos.
Patamar pluma fuente. La cuestión del acento enfático se convirtió luego en un quite por abreviaturas. Cabe caracterizar una primera fase sin brotes ni normas cuyo estilo notarial hizo paso a otra similar mas tan difusa que aquellas tratativas armónicas fueron aportes que no crearon fundamentos sonoros válidos. Antiguas versiones de ginga folclórica trocan la estilística de su apogeo y el sicigio como unidad de lectura.
Así fue como la versión que surgió de una simple provocación con atractivo marcial se convertiría en su razón sinfónica incontestable. Aunque ni ese linaje resulta en un principio de apropiación temática, a pesar que su individualismo se prende improvisado en las fiestas del estiaje tardío y, vibre, sea o acometa, dispone para el orgasmo de cualquier mayoría crítica.
El intríngulis de las aversiones regionales nunca explicitarán el asunto de fondo, porque con cierta razón suele argumentarse de un lenguaje pleno en eufemismos estereotipados, ante aquellos límites virtuales e infrangibles que las localías concertadas imponen según premisas en claves de gestión.
Una heteronomía tramática que origina muchos rasgos consecutivos cuyos indicadores actúan en función de un sólo motivo ajeno ordinariamente avieso; después, si el factor casual incita menores rendimientos potenciales, no presenta carácter de compás definitorio, ni siquiera si tuviere en contra un gran viento de tormenta.
- Sorpresa!, gritó desde la pared a través del reloj, y mientras el el eco estallaba allí los sonidos se dispersaron sin dejarle tiempo al retardo
- es el dichoso prestigio amorfo por el cual la tal campaña quedó en manos de una empresa publicitaria que cobró por el mensaje integral una friolera de ceros que impedían sorprender con la boca llena
- ... y luego dijo haber leído más de mil libros, que los primeros cien, al buen tacto, le valieron de hazaña, y que los restantes pareciera que el universo se lo hubo escrito con la respectiva dedicatoria personal.
Peripecia de antigualla, el ámbito o sus tinieblas, retórica musical que auto-absuelve con patognomonias equivalentes a quienes trampean cuando se las obtiene de un quicio en su zona de armonía. Quinta percusión de cuarteto modal.
Esa única tanda augura buena parte del punto de mira específico y además demuestra que ninguna cuestión en pauta virtual es lo suficientemente taxativa como para entrañarle una incordia a la misma diáspora renuente. Aquel suceso, ¿cabe pues en semejante pregunta? ¿De qué nativo sabor resultan las rosas rojas plantadas en una tierra morata?
Estudio, leyenda y ensayo.
Ella no necesitó despertar para intuir que pudo así soñar con los ojos abiertos, aun cuando tocada por la vista se hiciera distinta de aquella que le confirió, y sin embargo fuera como una capricho fragilmente hermoso del cual jamás encontraría otra explicación que algún ejemplo en esencia solo similar a su carácter de capucúa circunscrita, quizás ni siquiera imaginaria.
Tal correo sonoro daba la cruda apariencia de la esencia de lo distante y toda esa desviación del sentimiento afectivo perforaba el vasto imperio de lo ideal que ahí lo nutriera.
La ambladura de cualquier victoria es la que derrota a los vencedores, no obstante el motivo sea la eternidad del fenómeno figurado y su vértigo de acto sin consistencia final.
Suenan cercanas varias refutaciones disuasorias. Intramuros, ella prefiere su amor tradicional, que es el disfraz al que apela en la esperanza que un motivo infranqueable lo detenga, después que se definen los resquicios donde pasman hasta los desechos del recuerdo más frugal.
Allí sentados conversaron durante varias horas sobre un tema difuso que procuraba desarrollar la escala del sentimentalismo a partir de ese conocido alegato mental que permuta una variación fáctica por su homónimo opuesta.
Negar la nonedad de un hecho supuestamente probado y cuyas características naturales difieren del momento hacia el que transitan vía ventaja de la duda más parsimoniosa, no resuelve ni conjuga otro formato impar que anterior al siguiente también ligado. Ellos dos y su sexo sentido caduco.
Bastaba menos; crónica fuera de libreto para una saga incompleta; rudo, dantesco, colosal; algo un poco exagerado pero necesario si se considera su fuerza más estúpida que bruta, tan destructiva cuanto incapaz de crear piedad y armonía. Parodia civil o repertorio paralelo de un enfoque escapista tipo atemporal.
Entonces quedará mudarse para otro planeta que en realidad no hay en el mundo físico de alcance posible, a prueba de contaminación ambiental, y donde los árboles son grises como el concreto desnudo y el agua poluta corra espantosa hacia mares de compuestos abrasivos de efecto peremne. Baste abstraer ese sol apenas visible bajo un cielo metálico en cualquier atardecer con nostalgia de aire puro.
Y las cosas se han dicho sonando de la misma manera una suma excelsa de veces.